jueves, febrero 16, 2006

Todo perro tiene su día I

Muchos me dirán aventurero, y lo soy, sólo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.
Che Guevara, 14 de diciembre de 1964.

A principios de noviembre de 2004, Vieja Estación se presenta en el octavo festival de blues de la ciudad de Aguascalientes (Aguas Blues). Y es durante ese viaje que concluyen los acuerdos para grabar el nuevo disco de la banda bonaerense, cuyos miembros coinciden en invitar a Octavio Herrero para que produzca el álbum.

El guitarrista de Las Señoritas de Aviñón, a su vez, propone que sea Rafael Martínez el ingeniero de sonido. Queda por establecer el lugar donde montar el estudio y, sin mucha urgencia, el nombre que habrá de llevar el disco.

Para esto último, la primera idea que surge es Sin tratos, frase que también da tíulo a una de las canciones por grabar y que, además, resume la postura del grupo como tal y ante el mundo: en tratándose de nuestra música, somos absolutamente intransigentes y verticales; no hay medias tintas, no hacemos concesiones; es música sin tratos, sin condescendencias; si alguien habrá de aceptarnos, tendrá que hacerlo admitiendo nuestra naturaleza, nuestras ideas y nuestra forma de expresión, que es el blues y el rock and roll; podemos, en el camino, aprender y adoptar nuevas maneras de decir las cosas, pero la experiencia habrá de partir de certidumbres éticas y estéticas, de una moral revolucionaria que no pacta ni se vende.

En este sentido, Vieja Estación resucita la inmoderación y la rebeldía de la que surgió el rock and roll y en la que se formó parte de la generación de los sesenta, con su carga de ingenuidad incluida. Por eso, no podemos escuchar a Vieja Estación sin percibir en su música y en su actitud las palabras del Che Guevara: Prefiero morir de pie que vivir arrodillado.

1 comentario:

Tlacuiloco dijo...

Es solo rocanrol, pero me gusta.