miércoles, octubre 25, 2006

La música es una molécula...

Entrega dedicada a Dylan Holcombe Mustaros,
recién aterrizado en este hermoso planeta,
en esta hermosa vida, en esta hermosa ciudad…
¡y en
Tiempos Modernos!
Un beso de alegría a su madre.
Un abrazo de orgullo a su padre.

La música es un excelente Inhibidor Selectivo de la Recaptación de Serotonina, porque aumenta los niveles de dopamina en la corteza frontal.

Ello, si es bien compuesta y bien ejecutada.

Ya discutiremos este requisito (calidad en su construcción y destreza en su representación). Por ahora, baste decir que hay expresiones humanas cuyo gozo no admite productos similares. O es o no es. Expulsar sonidos de un mueble o del mismo cuerpo no siempre significa hacer música. Hay flatulencias y frotaciones que acampan durante semanas en los primeros lugares del Hit Parade; pero lo que natura non da, Salamanca non presta: flatulencias se quedan, fricciones se están.

Hay cosas, incluso, que se enquistan en los usos y costumbres de una sociedad, y ya es muy difícil extirparlas. Pensemos, por ejemplo, en las rondallas, en las tunas y en las estudiantinas, que siempre se definen a sí mismas con truculenta afectación:

Conjunto romántico cuyos integrantes son jóvenes que cantan al amor y a lo bello por la afición y el placer de hacerlo. Cantan juntos en grupo sintiendo todos a la vez la misma alegría contagiosa que sólo se irradia durante la juventud.

¡Venga ese aplauso!

El autorretrato despide un delicioso aroma a esquites con crema, púberes canéforas, algodones de azúcar, monjas del Sagrado Corazón y buñuelos calientitos.

¡Qué hermoso! ¡Y sus letras, Dios mío, sus letras!

¿Cómo imaginar que la vida sigue igual?
¿Cómo, si tus pasos ya no cruzan el portal?
¿Cómo pretender esa realidad?
¿Cómo, si hasta ayer brillaba el sol en tu mirar?

Y aquí viene el arrebato poético:

¿Cómo consolar a la rosa y al jazmín?
¿Cómo, si tu risa ya no se oye en el jardín?
¿Cómo he de mentirles que mañana volverás?
¿Cómo despertar, si tú no estás?

Atrás de esa canción, siempre hay una escuincla presumida que cambió al novio con acné por el carita del gimnasio. ¡Y el desatendido sigue pagando los boletos para la rifa de un enorme peluche anaranjado!

La música, en cambio, la música bien hecha, digo, comparte las virtudes de la fluoxetina (más conocida como Prozac) porque tiene propiedades antidepresivas. Además, goza de ventajas sobre el fármaco, porque su excreción no acontece por vía renal ni intestinal, sino por vía onírica y libidinosa (en caso de que suceda la evacuación, porque las más de las veces toda la música es asimilada por el organismo).

Los efectos de la música son inmediatos y de largo alcance (tienen una vida media semejante a la del Prozac, de cuatro a seis días, lo que me hace pensar que esto va más allá de la simple alegoría y que con la música estamos ante un fenómeno molecular).

Me atrevo a afirmar que música y fluoxetina son dos versiones de una misma molécula, y que ambas disminuyen o anulan los estados depresivos, alivian el trastorno obsesivo-compulsivo, reducen la bulimia nerviosa a sus más bajos niveles y detiene los trastornos de pánico.

Estos hechos, fácilmente demostrables, me permiten concluir que la música también puede tratar el trastorno disfórico premenstrual. Sin embargo, no me atrevo a afirmarlo contundentemente, hasta saber qué es eso de trastorno disfórico premenstrual que aparece entre los campos de acción de la fluoxetina.

Hay, es cierto, desventajas, porque la música no cura el alcoholismo ni el trastorno por déficit de atención; pero al menos puede ser usada para tratar el Síndrome de Tourette, que es una condición caracterizada por trastorno neurológico heredado que se manifiesta con movimientos y sonidos vocales involuntarios y repetidos que incluyen palabras y frases inapropiadas.

Ante la buena música, hasta los touretteanos quedan mudos y pasmados.

La dopamina ejerce el control de los movimientos por parte de nuestro cerebro y, por tanto, está relacionada con las funciones motrices, las emociones y los sentimientos de placer. Regula ciertas secreciones hormonales y envía información a células del mesoencéfalo que conectan con el cortex frontal y con distintas estructuras del sistema límbico, tan importantes en la vida emocional de las personas (su mal funcionamiento es característico en algunos tipos de psicosis: la esquizofrenia, por ejemplo, se asocia con un aumento excesivo en los niveles de dicho neurotransmisor).

28 cápsulas de Prozac cuestan, en la Farmacia San Pablo, $589.90, más de lo que sale una noche en el Hoochie Coochie Bar. Este fin de semana, en particular, tendremos dopamina de sobra: ¡Se presenta Deitra Farr, con todo su volumen y toda su inmensidad!

Para que te enteres, lector ocioso, déjame transcribir a continuación el boletín de prensa que Lalo Serrano preparó para la ocasión:
Deitra Farr, considerada por el Living Blues Magazine como una de las principales voces de Chicago, se presentará por primera vez en nuestra país los días 26, 27 y 28 de octubre, a partir de las 21:00 horas. Su voz selvática y su inmensa hondura espiritual podrán escucharse y sentirse en el ya famoso bar Ruta 61, que se ha convertido en el puerto de llegada de los músicos de blues.

El puente entre Chicago y México se llama Ruta 61, y vuelve a tenderse ahora para que una hermosa y enorme mujer lo cruce.

La discografía de Deitra Farr es evidencia incuestionable de calidad y buen blues: además de haber participado en álbumes históricos, como Dave Specter and the Bluebird Blues, Chicago Blues Nights y Burning Chicago Blues Machine, Deitra cuenta personalmente con dos discos extraordinarios, imprescindibles en una colección de blues que se respete: The search is over y Let it go!

¡Importante! Si apachurras la estufa color de rosa, te encontrás con las doce canciones que conforman, precisamente, The search is over. Para escucharlas, deja que primero se carguen.

Sin embargo, hay que tenerla en frente para comprender el significado de lo divino.

Para quienes no han tenido la fortuna de escuchar en persona a Deitra Farr (en recientes ediciones del Festival Anual de Blues de Chicago o en espectáculos semejantes de Canadá, Islandia, Noruega, Finlandia, Inglaterra, Francia, Bélgica, Alemania, Suecia, Italia, Portugal y Suiza), ésta es la gran oportunidad de vivir en carne propia una experiencia inolvidable, experiencia que Tim Holek, del SW Blues Magazine, resumió con mucha elocuencia: ¡Escuchar a Deitra es encontrar el tesoro perdido que siempre estamos buscando!

Porque la voz de Deitra Farr nos envuelve y nos inunda con la fuerza, la fiereza, la energía y el corazón de lo que entendemos por blues, el buen blues, el verdadero blues.

Además y con el propósito de garantizar la calidad original de Deitra Farr, la cantante estará acompañada de miembros de Vieja Estación, banda argentina que ha demostrado no sólo talento y calidad, sino, además, una gratificante capacidad para sostener el alto nivel de músicos de la estatura de John Markiss, Billy Branch, Carlos Johnson, Dave Specter y Grana’ Louise.

Al referirse a Deitra Farr, Miles Jordan (Blues Acces) concluye: Si estabas necesitado de una verdadera cantante de blues, tu búsqueda ha terminado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias Agustin por la dedicacion. Luego te mando una foto para que conozcas al futuro rockero. Un abrazo.

Jaime

Anónimo dijo...

Que buen choro te echaste. Saludos.

J.

Deux ex machina dijo...

como siempre, buenos post mi buen agustin.
solo que este tema me trae recuerdos de una nocvia que tuve que estudiaba neurociencias con la que vivi y a veces conjuntabamos nuestras disciplinas con platicas de este estilo, que si la musica,q ue si las neuronas, que si la sinapsis, que si las emociones....

en fin, mucho conflicto, ruptura inminente..

siempre es bueno preguntarse mas cosas acerca de nosotros y curiosamente, el cerebro es el unico organo del cuerpo humano que puede estudiarse a si mismo, la obra maestra de la evolucion universal..

pobre universo, descepcionado ha de estar de ver lo que hacemos con su creacion..
aunke a veces no tanto creo, Bach, Beethoven, Da vinci, Buda y Cristo ademas de otros grandes, nos han salvado..

cuidese y a parir musica!

El Blues de la Estufa Divina dijo...

Gracias, Deux. ¡Y no olvides mencionar a Groucho Marx, a Frank Zappa, a Chuck Berry, a Juan Rulfo, a Salvador Elizondo, a Mario Lavista, a Italo Calvino, a Charles Dichens, a G.K. Chesterton...! ¡Uhhh, creo que el universo no tiene por qué decepcionarse de la humanidad. Por cada retrasado mental (George Bush), podemos nombrar diez mentes prodigiosas.