sábado, agosto 19, 2006

Carlos Johnson en vivo II

…le molestaba que el perro de las tres y catorce
(visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro
de las tres y cuarto (visto de frente).
Funes el Memorioso
Jorge Luis Borges
Con la precisión y la calidad a la que nos tienen acostumbrados los reporteros de La Jornada (mi periódico de cabecera), Tania Molina nos cuenta sobre la primera noche de Carlos Johnson en Ruta 61, a la que define como una velada llena de energía musical e intensa avidez parroquiana.

Qué bueno que Tania se ocupe de hacer este tipo de crónicas en el Hoochie Coochie Bar, porque yo soy una calamidad en los ámbitos del recuerdo: siempre amanezco sin memoria de lo sucedido: cada vez que leo las notas de Tania Molina -o de Jaime Avilés... o de Raúl de la Rosa- sobre Ruta 61, tiemblo de miedo al descubrir el deterioro progresivo de mi mente: ¡No me acuerdo de nada! Sólo conservo una suposición lógica: yo estuve ahí y me la he de haber pasado muy pero muy bien, porque hoy amanecí con remordimientos de conciencia y una profunda melancolía.













Mucho de lo vivido se borra de nuestras mentes, y no hay hasta ahora grandes remedios para reducir el porcentaje de lo que desaparece como si de un sueño se hubiese tratado.

Sin embargo, por algún lado leí que el olvido es un mecanismo natural de desintoxicación cerebral que nos previene de la locura.

¿Podríamos acaso soportar la acumulación y la conservación de todos los hechos de nuestra vida, incluido hasta el más mínimo detalle, en nuestra conciencia, es decir, en el Yo? Irineo Funes vivió de ese modo, con el don de la memoria absoluta, después del accidente que lo dejó parapléjico y que le otorgó, a cambio de tal desventura, la gracia de recordar todo y de extender sus intereses a la invención estrambótica.

El tema es de suyo interesante y emocionante, así que luego volveré a él. Por ahora, sólo lanzaré una hipótesis sobre lo que yo llamo...

Resistencia y Entereza ante el Abismo de Existir

Hipótesis de trabajo: En busca de cierta tranquilidad presente, nos mantenemos en la siguiente certidumbre filosófica: Hoy estoy, ergo anoche estuve. En ella encontramos el asidero que nos sostiene y que nos libra de la angustia padecida por Hari, o mejor dicho por el recuerdo materializado de Hari, la difunta esposa de Kris Kelvin en el Solaris de Andrei Tarkovsky (Hari -en la bellísima e inigualable representación hecha por la bellísima e inigualable Natalya Bondarchuk- no tiene recuerdos, sólo sentimientos e instintos).

Con tan frágil andamio de certeza histórica, nos convencemos a nosotros mismos de haber estado en algún lugar, a tales horas, tal día, tal año.

Ayer, por ejemplo, todo indica que estuve en Ruta 61, entre las 10:00 p.m. y las 02:00 a.m. Tengo la vaga imagen de un último abrazo: el de Santiago Espósito (Tomy), quien deseaba de corazón que me quedara.

-Tomy, tengo que irme. Se corre el rumor de que la PFP está desalojando los campamentos de Reforma y Madero. Voy para allá.

Santiago puso cara de circunstancia, rindiéndose ante mí, aceptándome como se acepta al amigo que se ha unido a una secta budista. Los ojos vencidos de Tomy eran los del padre cuyo hijo se ha enamorado de lo que todos en la familia consideran un adefesio, pero que... no hay remedio, tendrá que dejar salir al muchacho a altas horas de la noche, a sabiendas de que el adefesio le dará algún día adefecitos que le dirán abuelo.

Nada, en Reforma todo estaba tranquilo.

De cualquier manera, esta noche iré a Ruta 61, al tercer y último espectáculo de Ignacio Espósito, José Luis Sánchez, Carlos Johnson y Mauro Bonamico. La banda se llama Hombres Viejos Comportándose como Adolescentes sin Recato Alguno ni Ánimo de Madurar.

Quiero recordar lo que sucedió ayer. ¿Cómo llegué a los brazos de Ezequiel Espósito?

3 comentarios:

Neonidas dijo...

¡AMIGO! ¡KAMARADE! ¡COMPADRE! ANtes que nada una disculpa porque estoy un poco ebrio y no puedo contener mi emoción por ese gran cuento de Jorge Luis Borges.. Hoy es un domingo deprimente porque tuve que regresar a la ciudad de méxico, pero en fin, este fin de semana nos reuniremos los neonidas y queríamos saber si el sábado se va a presentar RUTA 61 en algún lugar para irlos a ver....????

El Blues de la Estufa Divina dijo...

Sí, Neonidas estimado, Ruta 61 se presenta el sábado, de ocho de la noche a dos de la madrugada, en Baja California 281, Colonia Hipódromo Condesa, entre Nuevo León y Culiacán.

Luego, Ruta 61 desaparece, porque hay que llevar a los hijos al cine, porque juega el Boca, porque juegan las Chivas, porque hay que descansar, porque hay que ir a la marcha, porque hay que enojarse con los de la marcha, porque hay que aprovechar que la esposa se fue con la mamá...

Y, luego, a partir del jueves y hasta el sábado, Ruta 61 vuelve a presentarse en el mismo lugar.

*Blue*Princess* dijo...

:)