martes, mayo 02, 2006

De la indiferencia como estado del alma

¡Lo que se nos pidió era tan sencillo! Se trataba de apoyar a quienes, por diversas razones –casi nunca por alegre voluntad-, han tenido que entrar a los Estados Unidos de Norteamérica en busca de trabajo y que, sin embargo, no pueden regularizar su situación migratoria y ser tratados como ciudadanos, ¡en un país donde los únicos que han llegado a la mala –matando a los pobladores anteriores- han sido los padres fundadores, los Pilgrims del siglo XVII, esos esforzados migrantes (admirables en muchos sentidos) a quienes se les recuerda durante el Thanksgiving Day, comiendo pájaros silvestres y pastel de calabaza.

¡Sí, claro! –como diría mi amigo Tomy…

Primero se comparte la comida con los ingenuos wampanoag, y luego… Lean ustedes lo que opina Linda Coombs, india wampanoag:

We’re still here. And our history is carried through the centuries to the present day. Typically the telling of that story has ended with the arrival of the Pilgrims or after King Philip’s War. This omission has served to erase us from history. [...] Until very recently, when it came to textbooks and historical thinking, we existed only in the 17th century—when Squanto showed the Pilgrims how to plant corn, when Massasoit befriended the Pilgrims...

¿Qué apoyo se nos pidió esta vez? ¡Algo muy sencillo! Evitar el consumo de marcas y productos estadounidenses durante todo el día, ausentarse de las filiales de tiendas de autoservicio de capital extranjero.

¿Para qué?

Por supuesto que no se trataba de hacer caer mortalmente al imperio (¡por favor!), ni de perjudicar a quienes laboran en dichos establecimientos. Se trataba, digo, de un simple gesto de solidaridad.

¿Qué pasó? ¡La indiferencia total! Wal-Mart, por ejemplo y a fe de los periódicos, contó con la asistencia normal en un día de asueto. Lo mismo sucedió, supongo, en McDonald’s, Kentucky Fried Chicken y Starbucks Coffe.

Confieso que a mí no me costó mucho trabajo unirme al boicot. En vez de Marlboro y Coca-Cola, le entré a los Delicados de mi hermano Gerardo y a un rico refresco de manzana Boing; en vez de ver las comedias de Sony Enterteinment, me eché por segunda vez Meló (1986), hermosa película de Alain Resnais, con la encantadora Sabine Azéma.

¿Dónde quedó la capacidad de convocatoria de Televisa y TV Azteca? ¿Dijeron algo, invitaron a la gente a manifestarse dentro de sus capacidades? No sé, porque yo no veo ni por error esos pinches canales. ¡Ah, pero qué buenos son para sacar a la gente a la calle cuando les conviene, vestirla de blanco para exigir seguridad, desgarrarse las vestiduras y culpar a un gobierno por la muerte de uno de sus conductores, cocainómano, a manos de sus proveedores!

De la película de Resnais hablaré en otra ocasión (porque quiero reinvindicar su valor y su estatura estética ante los críticos de cine que la califican de pieza menor). Por ahora, sólo busco recordar aquel conocido poema de Martin Niemöller (1982-1984), pastor alemán.

Muchos adjudican los siguientes versos a Bertolt Brecht (1898-1956) –y por ahí corre el rumor de que los escritos de Brecht son, en realidad, textos de Helen Weigel, su segunda esposa-. ¡No importa, por ahora! Lo que en este momentoi me interesa es recoger el contenido de sus palabras, sean de don Martin, de don Bertolt o de doña Helen:

Primero vinieron por los comunistas,
pero como yo no era comunista
no alcé la voz.

Luego vinieron por los socialistas y los sindicalistas,
pero como yo no era ninguna de las dos cosas,
tampoco alcé la voz.

Después vinieron por los judíos,
y como yo no soy judío,
tampoco alcé la voz.

Y cuando vinieron por mi,
ya no quedaba nadie que alzara la voz
para defenderme.

9 comentarios:

The Root Doctor dijo...

Amen.

Dog_save_us_from_God dijo...

Era pedir demasiado a una sociedad como la nuestra, que mayoritariamente es "educada" por la television, que albergue actitudes o al menos sentimientos solidarios. En los casos de los sismos de 1985 y mas recientemente, durante los huracanes, la solidaridad se desperto por dos mecanismos segun yo); el primero (1985) porque era la metropoli , el centro de identidad nacional, lo que supero el "sentimiento antichilango", el golpe fue en el inconciente colectivo; y el segundo (2005) porque el daño fue a los que menos tienen, a los que ya lo unico que tienen que perder es la vida.
En la percepcion de muchos compatriotas persiste la equivocada idea que quienes lograron cruzar la frontera, ya la libraron, han dejado de ser vulnerables, llegando incluso a despertar envidia.
En abono de mi opinion, recordare el viejo chiste sobre la maldad de Antonio Lopez de Santana; que consistia en no haber vendido parte del territorio nacional, sino en haber conservado el resto.

Las consideraciones de Ricardo Garibay y Octavio Paz sobre el ser mexicano rescatan muchos de los mecanismos ideologicos que explican nuestras conductas como mexicanos; asi la reaccion es estridente cuando algun extranjero quema (mancilla!!) nuestra bandera que cuando los paisanos son vejados o aun muertos en la frontera o mas alla. Y por supuesto, los medios tambien insiden (ahora mas que nunca) en acentuar esas conductas. Alaban el "nacionalismo" que llena estadios norteamericanos cuando juega la "decepcion" nacional de balonpie. Otro ejemplo, las tiendas de "comida chatarra" McDs, KFC, Hut, etc. cuando recien se establecian en la Ciudad de Mexico, lo hacian en sitios de mayor poder adquisitivo; ahora se instalan en sitios absolutamente populares, en donde se ven abarrotados y se convierten paradojicamente en consumo que produce status social... y otra labor "estetica" de los medios masivos que avalan el cinismo y la desfachatez del gobierno; trasladan el problema de migrantes a la administracion norteamericana, cuando la genesis del problema se encuentra en la ciega aplicacion de recetas impuestas por los administradores de los dueños del dinero (FMI, BID).
Los migrantes en sus marchas gritaban; "No somos uno, ni dos o tres, somos mas de 10... millones!"

El atraso educativo en Mexico no es de una, dos o tres, son de varias generaciones...

JungleJim dijo...

Mi querido Agus,

Pecaste sin darte cuenta. Delicados es de Philip Morris, orgullosa empresa americana con gran tradición y muchos muertos en su conciencia colectiva. Ese fue uno de los problemas, la gente no sabe de dónde son algunos productos, y pues me imagino que tú no fuiste el único incauto víctima de la globalización. Saludos.

Jaime

El Blues de la Estufa Divina dijo...

¡Ups! Chin. ¿Debí echarme un Faritos? Gracias, James, por sacarme de mi error.

Tlacuiloco dijo...

Los Delicados no son de la P. Morris.
CIGATAM (cigarrera La tabacalera Mexicana), es quien fabrica los mexicanisimos Delicados.

CIGATAM es subsidiaria de Grupo Carso (de Carlos Slim, millonario pero mexicano), que posee el 50.1 % de su capital.

CIGATAM fabrica los delicados y vende su producción completa a P. Morris- México.

Grupo Carso es dueño del 49.9% de P.M.-México.

Yo fumo Delicados por buenos y baratos.

JungleJim dijo...

Philip Morris es socio de Slim (junto con un tercero), y sí, efectivamente comercializa la marca, más no la produce y gana buen dinero de ello. México está llena de sociedades con empresas y accionistas gringos, por lo que eso de dejar de consumir productos americanos está más difícil de lo que parece...

Tlacuiloco dijo...

Pues mi sombrero y mi bastón, porque Los delicados siguen siendo mexicanos.

Dog_save_us_from_God dijo...

Y ademas de la verduras, las flores y las frutas de Xochimilco; los albures de la Lagunilla y el pulque de Tlaxcala e Hidalgo ¿hay algun producto 100% mexicano?

Plaqueta dijo...

"Ni va a servir de nada, nadie va a dejar de comprar cosas gringas, ¿pa' qué dejo de ir al Goulmar yo?" Pinche bola de boicoteadores del boicot, qué desesperante, qué impotencia la que una siente. Y yo que hasta compré cereal de cartón marca libre de la Comercial Mexicana (que aun así le incluye Splenda -gringo- entre sus ingredientes)y gelatinas "D'Gari", las del niño con cara de pambazo. Bah.