jueves, enero 24, 2008

La vida... como va.

De espejos y dioses
por Octavio Herrero
Versión estenográfica

Fragmento de las palabras pronunciadas unos segundos antes
de que Las Señoritas de Aviñón comenzaran a tocar
dentro del Homenaje a Gerardo María Aguilar Tagle,
un hombre necesario.



…el otro –el hermano, la madre, el amigo- es como un espejo en el que uno se ve. Y uno es siempre el que los otros le dicen.

A mí me gusta ser quien soy, me siento orgulloso de mí mismo. Y aprendí en un espejo que se llamaba Gerardo, en un espejo que se llama Agustín. Fueron dos espejos importantes que nos dijeron que la vida había que tomarla como va. Y quienes tomamos la vida como va, somos los cínicos.

Yo soy un cínico e, insisto, me siento profundamente orgulloso de mí mismo. Pero no soy más cínico que el hombre más cínico del mundo: Gerardo, un hombre que tomó la vida como venía. Y caminándola hizo a Ger, hizo a Alejandra, hizo a Maru, me hizo a mí, hizo a sus hermanos, nos hizo a todos nosotros. Y, por supuesto, hizo a ese apéndice suyo, ese apéndice esencial que es Agustín.

Morir de Amor (Parir chayotes)
por Sandra Redmond


Hace poco más de un mes, el 21 de diciembre, dejó esta vida terrenal Gerardo María Aguilar Tagle, guitarrista y compositor que en la década de los 70 perteneció a un grupo de jóvenes mexicanos que encabezaban la escena del rock mexicano y que en ese momento eran los dueños del mundo.

En un homenaje - misa - tocada de rock and roll y blues, efectuada en el más importante sitio del blues en México, el bar Ruta 61, Octavio Herrero, líder del grupo Las Señoritas de Aviñón, entre rola y rola, lo recordó así:

En 1973 entré a la Prepa. Llegué a empezar a saborear de la música y en mi salón había un hombre alto, delgado, con cara de caballo. Le decían horsito, porque tenía la cara larga y el cabello hasta acá --señala su espalda--. Mi padre era un hombre curioso, me dejaba hacer muchas cosas pero decía 'el pelo largo no es de hombres’, y yo tocaba con él.

Y continuó su relato: En una fiesta, llegó ese hombre con unos pantalones que tenían las campanas más largas que ha habido en la historia, y yo quería tenerlas. El pantalón holgado le llegaba un poco más allá de lo tolerable, pero estaba bien ajustado, y tenía un abrigo inmenso, que sus hermanos deben recordar y que se lo ponía siempre, aunque hiciera calor. Y ese hombre estableció un vínculo conmigo porque decía que le gustaban los Stones y cuando él dijo eso yo pensé: puedo ser amigo de este cuate.

Y así, la vida siguió. Me presentó a su hermano gemelo Agustín, y juntos conocimos a Chuck Berry, a Arturo Macías y a tanta gente. Ustedes no lo saben, pero en los setentas éramos los dueños del mundo.

En su oportunidad, su gemelo precioso, Agustín Aguilar Tagle, al encabezar la misa de rock and roll presente recordó algunas rolas de Gerardo quien era la personificación del rock y su himno era Morir de Amor (Parir chayotes). Así, con Las Señoritas de Aviñón, interpretó Ausencia, cuya letra es de Agustín, la música de Gerardo y los arreglos de Octavio Herrero. Y M’ Amor (no me dejes solo), otra pieza emblemática compuesta para su esposa, Marugenia Sámano. Y también recordó algunos pasajes de su trayectoria en el grupo de culto Mamá-Z.

Con el grupo de blues y rocanrol Vieja Estación, Agustín asumió el personaje de Gerardo, Wichily McCoy, y continuó la interpretación de muchas otras piezas para cerrar el homenaje con un sentido No me importa, con el que la comunidad bluesera y rocanrolera le dijo ¡Vuelve pronto!

Y aunque quizá en breve se produzca una compilación de lo mejor de Gerardo Aguilar Tagle que tendrá por nombre Yo soy la mosca, Mamá - Z deja para lo posteridad tres discos: Mamá-Z, LP editado en 1985; Esa viscosa manera de pegarme las ganas, de Discos Pentagrama en 1987 y Mójame el alma entera, en 1991.


Fotografías cortesía de Sandra Redmond

3 comentarios:

Chilanga Catastrófica dijo...

Agus... fue un placer estar en Ruta 61, todos hermanados y festejando la vida de Tlacui, que vivirá siempre en nuestros corazones. Gracias por incluirnos. Un beso grande.

El Blues de la Estufa Divina dijo...

Gracias, Chilanga. Si te divertiste, si te reíste, si te tocó el corazón... es que Gerardo estaba ahí. Y, como dices, el Tlacui vivirá en nuestros corazones, forever young.

Aquiles dijo...

Hoy siento la gran pérdida del amigo Gerardo de la cual apenas me enteré por la red. Uno deja pasar el tiempo (la vida) siempre posponiendo las visitas, los encuentros, los saludos y cuando nos "animamos" a buscar a quien/quienes estimamos para continuar/reiniciar la amistad pues resulta que es tarde. Un abrazo a su familia (Maru y sus hij@s, Agustín su hermano) de un amigo que dejo pasar demasiado el tiempo para buscarles pero que no les habia olvidado.
Aquiles (Cuernavaca, Mor.)