
Ya hay más música en la estufa. Esta vez, finísimo lector, puedes disfrutar de
Flambé, de Frank Zappa. El origen de esta pieza, contenida en la colección
Läther (1996), está en
Sleep Dirt (1979), donde aparece como
Flambay (de dicho origen hablaremos en otra ocasión).
También he subido
Sad as deep as you, de Dave Mason, interpretada por Traffic en 1971 (aparece en
Welcome to the Canteen). Escúchala y piensa si no sería maravilloso que Las Señoritas de Aviñón la montaran para esas ocasiones en las que
Ruta 61 está despidiendo a los últimos parroquianos y el ambiente se ha distendido tanto que el blues permite ciertas desviaciones. No es difícil pensarlo, considerando que ya tuvimos alguna vez el gusto de escuchar a Jaime cantar
The low spark of high heeled boys, hace apenas un año y medio, el domingo 25 de julio de 2004, en el departamento de la Nápoles que entonces ocupaban algunos miembros de Vieja Estación (el cantante de las Señoritas estuvo acompañado esa vez por Santiago Espósito, en la guitarra, y un ensamble de percusiones dirigido por Ignacio Espósito y Julio el Buda). Recuerdo que, luego, al final de una noche de blues en
Ruta 61 (aunque no logro precisar el día), los mismos Jaime y Santiago hicieron una versión en el escenario, como para ver si funcionaba. ¡Funcionó! Sin embargo, nunca más volvieron a hacerlo.

A propósito de canciones subidas a la red, te invito a visitar el castpost de Gerardo, mi gemelo precioso, en su blog
Tlacuiloco. Dale clic al
perrito de RCA y escucha bellezas como
Everybody loves a train, con Los Lobos;
Spill the wine, con Eric Burdon; y
Oh Brother, where art thou?, de la película de los hermanos Coen. ¡Y aprovecha para deleitarte con la más reciente viñeta de Gerardo:
Arlequín y Adrómeda!Otro castpost que no puedes perderte es la
Rockola de nuestro amigo Luis David, quien hace su blog desde Tlaxcala (
La Página de Contreras). Ahí encontrarás, entre varias cosas espléndidas, a Muddy Waters, Duke Elington, Sony Boy Williamson y Howlin’ Wolf.

El pasado fin de semana comenzó el jueves 19 de enero, con el regreso a
Ruta 61 de El Charro y sus Moonhowlers. ¡Una gran banda! Tenemos ya, en el bar, mucha calidad y mucha variedad de donde escoger para cada uno de nuestros gustos y cada una de nuestras exigencias: Las Señoritas de Aviñón, Vieja Estación, Memo Briseño, AKA. Betsy Pecanins, Real de 14, El Charro y sus Moonhowlers. Se anda colando La Delia Negra (nombre inspirado, supongo, en la novela de James Ellroy), cuya juventud promete mucho, siempre y cuando se ponga a trabajar mejor su repertorio, es decir, que se deshaga de lo que de plano no sirve, como esas interpretaciones de rupestres que se quedaron en el peor momento de los ochenta.

El Charro y sus Moonhowlers es una banda liderada por Octavio Soto, cuya guitarra y cuya voz nos dejan un excelente sabor de oído. Para colmo de bienes, Octavio supo elegir con mucho acierto a sus músicos:
José Luis Sánchez, de Vieja Estación, en el teclado… y con su remera del Capitán Piluso;
Federico Luna, de la banda de Memo Briseño, en la armónica y las sonrisas; el gran
Rafael Herrera, de Los Calcetines, en el bajo y la armonía con el cosmos; y un niño –de veras un niño-, se apellida
García pero he olvidado su nombre, que cumple como los grandes en la batería (entiendo que es miembro de la Big Band Jazz de México).

La sencillez y la honestidad del Charro, por otra parte, son virtudes que se agradecen y que permiten concentrar nuestra atención en su música.

El Charro comienza su espectáculo con
Texas Flood, y lo cierra con
To love somebody y
Addicted to love, que si bien podrían pensarse como canciones ajenas al
Ruta 61 y más cercanas al Celtic's, ambas son ejecutadas con fuerza y mucha calidad. En medio, un exelente repertorio de buen blues.