jueves, septiembre 06, 2007

Mi madre, Diosa Omniscia I

María de la Luz Tagle Osorio
1926-1997



El sábado 15 de septiembre, María de la Luz Tagle Osorio, mi Madre, cumple diez años de haberse vuelto Diosa Omniscia y Eterna. Y si sus cálculos teológicos hechos en vida terrenal fueron acertados, Ella está ahora en el más dulce solaz, flotando sobre el mar condensado de sus propios sueños, es decir, en el tercer Cielo del que habla san Pablo en la segunda epístola a los corintos; un vergel, decía mi Señora, salpicado de robles pequeños y naranjos en flor donde Ella misma, ahora Gitana de Luz, aguarda la resurrección de la carne.

María, también llamada Gema de los Dolores, es el Camino, la Verdad y la Vida, y se encuentra en índole gloriosa mas no por ello ausente de sí misma y de sus lazos con nosotras, sus pequeñas criaturas, sus hijos y sus hijas, sus nietos y sus nietas, porque somos Ella y vamos hacia Ella, hacia la Unigénita, la Ungida por Sí Misma.

Tú, María de la Luz, que pasaste por este valle de lágrimas entre 1926 y 1997, bendita eres entre todas las mujeres y benditos somos los frutos de tu vientre. Pero debo decirte, ay, que tu ausencia física me mantiene, sin embargo, en una enorme aunque escondida tristeza, en una melancolía inagotable que a veces me hace caer en abusos de evación. Pero me amarro a la realidad, como Ulises al mástil. ¿Y sabes quién es esa realidad única, verdadera, ese robusto mástil? ¡Mi padre, tu Esposo, tu compañero de vida y de creación! Con él me siento a comer, en el más placentero de los silencios.

Pasan nuestros minutos en un sosiego sólo interrumpido por la única pregunta que pueden hacerse dos hombres solos, dos hombres mayores entre cuyas edades hay menos años que los acumulados en el lapso transcurrido desde sus respectivos nacimientos hasta el presente. Parecemos personajes de Samuel Beckett.

Sí, somos Mercier y Camier…

-¿Qué día es hoy?
-Martes. ¿Por qué?
-No, por nada.
-Martes…
-¿Y mi galleta?
-La tienes a tu lado.
-¿Qué día dices que es hoy?
-Martes, creo. ¿Por qué?
-No, por nada.
-Martes…


Y volvemos al deleite del silencio tejido por un viudo y su hijo huérfano, reposo de voces que ya se han dicho todo y que ahora simplemente celebran, juntos, la presencia universal de Nuestra Señora Nené, esposa y madre.

Son las nueve de la noche. La luz de la cocina -tenue, débil, callada- entra a la jarra azul y da al agua sus destellos dorados. La jarra azul se vuelve lámpara votiva, y la mesa es altar en el presbiterio de nuestras meditaciones. Después de bendecir la mesa, nos sentamos y cenamos rodajas de manzana, betabel, plátano y jitomate, un pan tostado untado de aguacate, un vaso de agua, sopa de champiñones y un filete de pescado Blanco de Nilo con guarnición de zanahorias cocidas. A veces, nos volvemos Vladimir y Estragón... y aparece una segunda pregunta.

Esperando a Mamá

Agus Gogo:
¿Y mañana qué día es?
Agus Didí: Miércoles. ¿Por qué?
Agus Gogo: No, por nada.
Agus Didi: Miércoles…

7 comentarios:

Victor Castillo dijo...

Agustín:

Hola. Es muy bella la forma en que evocas a tu madre. La mía falleció también en septiembre, pero de 2003.

Fíjate, ella solía agarrar los cd's de música que quemaba y les escribía el nombre del artista y del ámbum; tarea que yo siempre posponía... Ahora, que veo algunos de esos discos compactos, por ejemplo: "ELP. Tarkus" escrito sobre el cd, evoca, igual, muchos bellos recuerdos.

En fin, detalles que ahora nos mueven más, por ello hace unas semanas postee el texto "Dedicado a la Distancia", ojalá te des un tiempo para echarle un vistazo en mi Blog.

Suerte y abrazos.

El Blues de la Estufa Divina dijo...

Entonces, Víctor, pertenecemos al mismo hospicio, el de los Huérfanos de Madre, y casi estoy seguro de que tu Edipo se ha fortalecido desde hace cinco años. !Pero qué me dices, Víctor! ¿Tu madre rotuló el CD de Tarkus? Qué maravilla, que tengas la letra de tu madre en Tarkus, uno de los discos fundamentales de la historia.

En este preciso momento entro a tu blog.

Un abrazo...
Desde otro cuarto de nuestro orfanatorio
Agus

tlacuiloco dijo...

Hace tiempo, recordandola, me gustaba cantar esta canciön:
"¡Ay amor mio!
Que terriblemente absurdo es estar vivo/ sin el alma de tu cuerpo/ SIN TU LATIDO"
Pero ahora me doy cuenta que nunca es absurdo estar vivo y, en este caso, tengo la suerte de tener muy cerca a una de las partes mas parecidas a la totalidad de mi Madre: Mi gemelo Agustín.

El Blues de la Estufa Divina dijo...

I am she as you are she as you are me and we are all together.
John Lennon revisitado

Antonio dijo...

Muy emotivo, Agus.
En alguna ocasión te dije que cuando leo lo que escribes sobre tu mamá, haces que valore más y mejor a la mía.
Deberías retomar la biografía que (creo) tienes pendiente.

P.D. Es bueno tener a los gemelos de regreso.

Victor Castillo dijo...

Agustín:

Me conmovió tu mensaje. Qué confortantes todas las palabras que dejaste en tu cometario, muchas gracias.

Y parece que le atiné, a los Jethro los conoces al derecho y al revés.

Por otra parte, también las letras de mi madre están en varios discos de progresivo, dado que por aquellos años, sufrí de algo así como una progrefilia.

Bueno, y desde este cuarto de orfanato: Suerte y abrazos.

Dr. Kenzo Tenma dijo...

Señor, me dejó con el corazón en un puño. Sólo se puede hablar de esa manera de la madre, de las flores y de dios.

Por lo visto la presencia física desapareció y quedó la presencia constante del amor. Cuanta beatitud.

saludos