miércoles, junio 11, 2008

Si ves llover, no te hinques...

Refúgiate en Ruta 61,
al calor del blues.
Remoja antes tu garganta en el Groove

Elisa Andrea cruza Avenida Ámsterdam,
cierta noche de Groove/Ruta 61.


Soy un caso perdido de incongruencia ideológica, y asumo feliz mi papel social de proletario sin futuro pero con ínfulas de burgués hedónico. Busco un lugar apacible para esconderme de los perros de Bodega Aurrerá, que ladran para que pague ya mi deuda de Compra Fácil, y decido comer en El Palacio de Hierro. Digo, no es Pujol ni Le Bouchon, pero eso me tiene totalmente sin cuidado: aquí se come rico y barato.

Escribo el borrador de esta entrega a sobre una mesa del Restaurante Gourmet de la tienda de Polanco (creo que así se llama), entre una crema de queso al chipotle, unos tacos Puerto Vallarta y Fusilli al Pesto. Para su viaje a mis intestinos, elijo un un vino que sepa guiarlos sin contratiempos y sin que me esquilme mis Puntos Palacio: un León de Tarapacá Cabernet Sauvignon del 2004.

Los meseros del sitio me tratan con excesiva amabilidad (por mi mal vestir, han de pensar que soy un hombre sencillo que prefiere esconder su fortuna).

-¿Todo bien, don Agustín?
-Sí, muchas gracias. Al rato se me va a antojar un exprés cortado. Pero sabe qué: le pido que de una vez se lleve de mi mesa La Jornada. Ya terminé de leerla, y la gente comienza a mirarme con asco.
-¡Ah, qué don Agustín tan ocurrente! A sus órdenes, señor.

Mientras como, permíteme, lector totalmente indignado, mezclar el calendario de la semana de Ruta 61 con la transcripción de notas que cargo desde hace tiempo y que ya quiero tirar al bote de la basura, junto con el citatorio de la Secretaría de Hacienda, que también me anda buscando para que pague un castigo de setecientos pesos por no haber hecho a tiempo mi declaración de impuestos del año pasado (en ceros, carajo... o casi; ya no me acuerdo: era Gerardo María quien me llevaba mis asuntos financieros).

I. JAM SESSION con la Ruta 61 Blues Band. Es probable que leas esto a media tarde del miércoles 11 de junio, que es hoy. A ver si es chicle y pega:
Ésta puede ser tu gran noche. Si tocas blues, súbete al escenario y demuestra tu talento. Déjate acompañar por músicos talentosos dispuestos a seguirte y concentrarse en ti. Como todos los miércoles, hoy no hay cover.


II. El hombre de cera

Qué cosa más rara volví a soñar (porque la primera edición de este sueño se transmitió hace ya varias semanas, y volvió a ocurrir antenoche): soy un detective privado. Con el propósito de recabar información acerca de un crimen, me doy una vuelta por la oficina del jefe de la policía, quien al momento de mi visita se encuentra acompañado por un hombre misterioso, ligeramente pasado de peso, barbado, con lentes de alta graduación y cubierto con una gabardina color crema. El hombre no me inspira confianza, y me pongo a la defensiva al ver que su mirada penetrante termina hipnotizando al anfitrión (y lo hace para controlar su voluntad).

Los tres personajes nos levantamos y salimos de la estación de policía. El edificio es idéntico al Capitolio de La Habana: puedo ver, incluso, al mirar hacia abajo, a los transeúntes que deambulan por una avenida semejante a la calle Prado. Pero no es La Habana ni es la calle Prado, y no son cubanos quienes caminan por ahí. Es otra ciudad.

Súbitamente, el hombre barbado se lanza hacia mí e intenta colocar sus manos alrededor de mi cuello; pero logro liberarme, y lo empujo con tal fuerza que el tipo trastabilla y cae por las escaleras del Capitolio. Mientras, el jefe de la policía despierta del estado de sugestión, me toma del brazo, agradecido, y me revela la identidad del bellaco…

-Es el Hombre de Cera…

Y, sí, no me cabe duda de que se trata de el Hombre de Cera, porque en su caída se rompe la crisma, descubriendo su interior: nada. El Hombre de Cera es hueco.

III. Blues y Sombra. Jueves 12 de junio. Cover: 60 pesos. La verdad, no he escuchado a este grupo. Sólo conozco un video que aparece en YouTube, donde Blues y Sombra invita a Claudine de la Coquille a cantar. Pero en el número 36 del boletín de Ruta 61 (The Little Red Rooster) escribí algo que no me compromete: Asistir a una tocada de Blues y Sombra es atravesar una experiencia de algo intenso y crudo. Dispuesta a entregarse completo en cada presentación, la banda hace honor a su nombre: su manera de entender el blues es asombrosa.

IV. Stockhausen III (Volvamos a Parménides de Elea)

Nota: Stockhausen II está en la entrega del 23 de marzo de 2008.

Leer a este presocrático es muy sencillo. Entenderlo, quién sabe. Su doctrina se base en la afirmación del ser y el rechazo del devenir (el cambio). Diría don Parménides:

-A mí que no me vengan con multiplicidades del ser. Yo soy uno solo, no varios. Y si esto es cierto, entonces el devenir es nada, una ilusión. Porque si yo aceptara que hay cambios, tendría que admitir que yo ya no soy el que fui… o que hay varios Parménides. Sea como sea, esto es un disparate. No hay devenir, porque soy uno.

Pero hay más: en Sobre la naturaleza, el poema filosófico en hexámetros de Parménides, el filósofo afirma que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio, y con ello formula la Ley de Impenetrabilidad. Juguemos con esa idea...

Digamos que el espacio parménico es mi mente, y los cuerpos a los que se refiere el griego son los objetos elegidos (Piazzola y Turgueniev).

El propósito sería el mismo de Pavic: separar la percepción auditiva de los pensamientos, y dejar entonces que la música entre a uno sin posibilidades de significación, es decir, de alteración de la pureza de los sonidos. La energía racional se irá hacia otro lado, hacia el libro. El libro servirá de pararrayos.

Ya. Ha pasado un poquito más de una hora. El disco termina con Last tango for Astor, la única pieza del disco que no pertenece a Piazzola. En cuanto a Padres e hijos, avancé poco, naturalmente: llegué al momento en que nos enteramos cómo Nikolai Petrovich Kirsanov conoció a segunda esposa, la jovencísima Fiedosia Nikolaievna (Fienichka).

Pero no. La experiencia me incomodó. Así no se puede. No disfruté ni a Piazzola ni a Turgueniev. Concluyo, entonces, mi paráfrasis de Parménides: dos cuerpos estéticos no pueden ocupar el mismo espacio mental, al menos en mi caso. Puedo leer Padres e hijos en el Metro (porque soy capaz de ignorar el entorno), pero para la música que me gusta me es indispensable la concentración de los sentidos, aquella concentración que me ubica espiritualmente sobre el sendero que conduce a la experiencia de lo divino (la contemplatio del cristianismo medieval).

V. Un Perro Andablues y Las Señoritas de Aviñón. Viernes 13 de junio. Cover: 60 pesos.

Claudia de la Concha y Un Perro Andablues
nos devuelven la oportunidad de soñar. Músicos de verdad se reúnen en torno a la voz apasionada e impetuosa de una mujer extraordinaria. Las Señoritas de Aviñón, por su parte, son una banda exquisita que devuelve al presente la realidad mítica del blues a través de la interpretación y de la creación misma.

VI. Stockhausen III. La depresión creadora

En mayo de 1968, Stockhausen recibió una carta de Mary Bauermeister, su pareja de entonces, donde ella le avisaba que había decidido abandonarlo. Karlheinz ya esperaba esa decisión, pero la confirmación escrita fue devastadora, y el compositor cayó en una profunda depresión: se aisló, estuvo siete días sin comer y escribió quince textos cortos (los cuales modificaron radicalmente su música).

Hay mucha improvisación en Aus den sieben tagen. Se trata, sin embargo, de una improvisación elaborada, si vale la paradoja: las referencias culturales van más allá de la simple intención musical: Stockhausen llama a esto música intuitiva, y en ella cada intérprete tiene libertad absoluta, apenas acotada por un texto indicativo.

Hay que advertir que las indicaciones de Stockhausen no son muy cómodas: Richtige Dauern, por ejemplo, parte del siguiente texto:

Interpreta un sonido, por el tiempo necesario, hasta que sientas que debes parar. Interpreta otro sonido, y sigue así (…). Cada vez que toques o te detengas, sigue escuchando a los otros…!

Seguiremos con
Stockhausen en otro entrega.

VII. Vieja Estación toca a Vieja Estación. Sábado 14 de junio. Cover: 60 pesos

¿Qué tiene Vieja Estación que nos ha devuelto el gusto por el rock and roll? ¡Pues eso, precisamente, rock and roll!

Este próximo sábado, la mejor banda de rocanrol de la ciudad ocupará el escenario de Ruta 61 para mostrarnos sus canciones… y algo más: aquellas que aparecen en sus dos discos editados (Vieja Estación y Todo perro tiene su día), y las que quedarán registradas en su próximo producción discográfica.

3 comentarios:

JC dijo...

Amado Tinoho:
Creo que a todo mundo le pasa algo similar. Yo por ejemplo, en estos momentos, estoy en las suntuosas instalaciones del ITAM, quesque porque aquí se aprende mejor (aunque resta descubrir qué) e incluso los maestros con finos olores de Boss, han de suponer que este alumno de mezclilla y playera pirata de las Chivas, ha de ser el junior cuarentón que dedica sus tardes a coleccionar títulos huecos. ¡Ah, que jijos!... Tan rico que sería estar mejor estudiando en casita directamente de un buen libro, al lado de un cigarrito y un café preparado por mi vieja. Yo creo que todos nos disfrazamos o nos escondemos por simple diversión. Aquí todos creen que estoy entendiendo (incluso aprendiendo). Yo soy el único que se que mi 10 será como un viejo tronco hueco tirado en el bosque (no significa nada especial). Seguramente aquella pareja que está ahora mismo en el Cambalache (restaurante de finas carnes argentinas)también se está disfrazando de algo, tal vez escondiendo de si misma. Después de todo, todos somos dos: uno es el que los demás ven y el otro eres tu, que sabes cuál es la neta.
Brindo con tigo con un Cabernet que no mengue tampoco mis puntos premia de mi plástico de crédito.

El Blues de la Estufa Divina dijo...

¿Cuándo compartimos un buen whisky?

JC dijo...

Este viernes, carnalito, este viernes, hasta que el buen Juanito se quede sin más pasos que dar.