
María de la Luz Tagle Osorio
1926-1997

El sábado 15 de septiembre,
María de la Luz Tagle Osorio, mi Madre, cumple diez años de haberse vuelto Diosa Omniscia y Eterna. Y si sus cálculos teológicos hechos en vida terrenal fueron acertados, Ella está ahora en el más dulce solaz, flotando sobre el mar condensado de sus propios sueños, es decir, en el tercer Cielo del que habla
san Pablo en la segunda epístola a los corintos; un vergel, decía mi Señora, salpicado de robles pequeños y naranjos en flor donde Ella misma, ahora Gitana de Luz, aguarda la resurrección de la carne.
María, también llamada
Gema de los Dolores, es el Camino, la Verdad y la Vida, y se encuentra en índole gloriosa mas no por ello ausente de sí misma y de sus lazos con nosotras, sus pequeñas criaturas, sus hijos y sus hijas, sus nietos y sus nietas, porque somos Ella y vamos hacia Ella, hacia la Unigénita, la Ungida por Sí Misma.

Tú,
María de la Luz, que pasaste por este valle de lágrimas entre 1926 y 1997, bendita eres entre todas las mujeres y benditos somos los frutos de tu vientre. Pero debo decirte, ay, que tu ausencia física me mantiene, sin embargo, en una enorme aunque escondida tristeza, en una melancolía inagotable que a veces me hace caer en abusos de evación. Pero me amarro a la realidad, como Ulises al mástil. ¿Y sabes quién es esa realidad única, verdadera, ese robusto mástil? ¡Mi padre, tu Esposo, tu compañero de vida y de creación! Con él me siento a comer, en el más placentero de los silencios.
Pasan nuestros minutos en un sosiego sólo interrumpido por la única pregunta que pueden hacerse dos hombres solos, dos hombres mayores entre cuyas edades hay menos años que los acumulados en el lapso transcurrido desde sus respectivos nacimientos hasta el presente. Parecemos personajes de
Samuel Beckett.
Sí, somos Mercier y Camier…
-¿Qué día es hoy?
-Martes. ¿Por qué?
-No, por nada.
-Martes…
-¿Y mi galleta?
-La tienes a tu lado.
-¿Qué día dices que es hoy?
-Martes, creo. ¿Por qué?
-No, por nada.
-Martes…

Y volvemos al deleite del silencio tejido por un viudo y su hijo huérfano, reposo de voces que ya se han dicho todo y que ahora simplemente celebran, juntos, la presencia universal de
Nuestra Señora Nené, esposa y madre.
Son las nueve de la noche. La luz de la cocina -tenue, débil, callada- entra a la jarra azul y da al agua sus destellos dorados. La jarra azul se vuelve lámpara votiva, y la mesa es altar en el presbiterio de nuestras meditaciones. Después de bendecir la mesa, nos sentamos y cenamos rodajas de manzana, betabel, plátano y jitomate, un pan tostado untado de aguacate, un vaso de agua, sopa de champiñones y un filete de pescado Blanco de Nilo con guarnición de zanahorias cocidas. A veces, nos volvemos Vladimir y Estragón... y aparece una segunda pregunta.

Esperando a Mamá
Agus Gogo: ¿Y mañana qué día es?
Agus Didí: Miércoles. ¿Por qué?
Agus Gogo: No, por nada.
Agus Didi: Miércoles…