miércoles, febrero 20, 2008

Dos meses sin ti



Firma de N.S. Gerardo hallada en una carta escrita a su hermana Beatrice

Importante

En sólo 34 días,
se agotó la primera edición de Yo soy la mosca


Han sido atendidas ya, en su totalidad, las cien solicitudes para obtener gratuitamente la caja Yo soy la mosca, álbum homenaje a Gerardo María Aguilar Tagle. Ruta 61 Records dará aviso puntual a los solicitantes del momento en que su ejemplar esté listo para la entrega personal (de acuerdo a los cálculos de producción, esto sucederá aproximadamente durante el mes de mayo).

A partir del ejemplar 101, dicha caja tendrá un precio específico: tres veces su costo de producción (esto, con el propósito de financiar la edición de la biografía no autorizada de N.S. Gerardo).

¿Estás interesado en obtener
un ejemplar de Yo soy la mosca?
¡Con la pre-venta de la segunda edición, es muy fácil!

Deposita $100.00 (cien pesos 00/100 M.N.) en la cuenta 56537379127 de Banco Santander Serfin, a nombre de Gerardo Aguilar Sámano. Inmediatamente, envía un mensaje a bastaturostro@gmail.com para dar aviso de tu depósito. La cantidad depositada se abonará al precio final del ejemplar al momento de su entrega.


Fragmentos de cartas escritas por Gerardo María Aguilar Tagle
a su hermano gemelo en 1997


Sin tus pasiones

Bien, pasando a cuestiones más afortunadas, me emocionó saber que te preocupas por mis preocupaciones. Sería tremendamente feliz si logras adquirir el disco
Joe Turner-Count Basie. Y, ya entrado en gastos, te comisiono para una empresa que sólo un gran hombre como tú terminaría con éxito... ¡Consígueme Jamin’ with Edwards (Nicky Hopkins, Charlie Watts, Jagger, Ry Cooder, etc.). ¿Lo recuerdas? Serás recompensado, de eso debes estar seguro.

Sin tu humor

Si observas, casi todo lo comienzo muy bonito; pero conforme transcurre el espacio-tiempo me va dando una güeva tremenda cuidar las formas. En primaria, la primera hoja de mi cuaderno creo que hasta un dibujito tenía; pero a la sexta hoja ya parecía cuaderno de burócrata checador. Y eso me pasa en todos los terrenos. Por ejemplo, en el amor: los primeros seis me salen de lujo, pero del séptimo para adelante ya nomás es cumplir por cumplir (aunque dicen por ahí que el doceavo me sale de rechupete). Ahora, mi doctor (que soy yo mismo) me dice que lo que sucede es que mi cerebro funciona extremadamente rápido. Claro, no sólo rápido sino muy bien, y entonces este cuerpo mío (que viéndolo bien no está tan jodido como para imaginarse alguna discapacidad) no responde con la velocidad requerida. En fin, en fin.


Sin tus devociones

Espero que te apiades de mí y no te decepciones por tanta mamarrachada que te he escrito. Lo que pasa es que los temas profundos los he dejado para cuando nos veamos. Pero están sobre la mesa, esperando tus críticas y observaciones: mis principios (y mis finales), mi moral y mi cochambre, mi religión –que no encuentro-, mi obsesión sexual (bueno, nomás de mencionarla se me para, ¿tú crees?), mis Chivas sagradas, el Che, el Sup, Lennon, los Stones, Tom Waits, Zeppelin

Sin tus obsesiones

Hoy le hablé a tu madre, que es la mía y a la que le decimos mamá. ¿Recuerdas cuando entre los dos le chupábamos las chichis? Eso era hambre y amor, no mamadas. ¡Y estas viejas nuestras que se hacen las sabrosas! En fin.

Sin tu ideología

No creo en eso de "luchemos por nuestros ideales aunque nos muramos de hambre". Ni madre. He llegado a una edad en que en las noches le pongo bien y bonito, por lo que en las mañanas requiero de un buen desayuno fortificador. ¿Estoy pecando, hermano? Concédeme tu perdón y vente a echar unas chelas con tu carnal. Acuérdate que somos tú y yo contra el mundo ¡Unidos beberemos!

He iniciado nuevamente mi trabajo de dibujante, pronto te sorprenderé (estoy entrando a mi etapa
fiusha, ya véras).

Sin ti

Caray, Agustín, creeme que de repente me sorprendo. Parece que estoy en mi lecho de muerte y quisiera arreglar mis asuntos con mis seres queridos.

Regresemos a nuestra madre, regresemos al Cielo.

Gerardo María Aguilar Tagle
Un hombre indispensable
Ciudad de México, 23 de octubre de 1955
Cuernavaca, Morelos, 21 de diciembre de 2007


Del Evangelio según Marugenia
21 de febrero de 2008

¡Lo anterior es palabra de Dios! ¡Ése es Ger! Siempre de buen humor, desde que amanecía hasta que anochecía, no importaba qué tan bien nos fuera económicamente, Él siempre veía el lado bueno a la vida, siempre lleno de energía. Yo siempre le decía que era hiperactivo: siempre siendo el primer actor de una obra, siempre con el papel principal, inyectando entusiasmo a nuestras vidas (me refiero a mis hijos y a mí), siempre Super Papá, no importaba qué edad tuvieran los niños (un año ó 25), siempre amado, siempre brillando con luz propia, siempre comprometido con nosotros, siempre soñando con un futuro mejor, siempre un hombre en todos los sentidos.

Los fragmentos de cartas escritas a su gemelo precioso, son el vivo reflejo de
Ger, y así quiero recordarlo: así lo conocí y así lo guardo en mi corazón, junto con todo el amor que tengo guardado todos los días, acompañado de lágrimas, de impotencia y desesperación, de un futuro que no entiendo… y que me duele (cada segundo, cada minuto, cada día).

domingo, febrero 17, 2008

Viernes en Ruta 61

El viernes, a media tarde, decidí suspender los medicamentos (Pen-Vi-Ka y Dolac) y me dediqué a agotar la reserva de whisky de la casa, con el propósito de olvidar que al otro día, a las nueve de la mañana, tendría que vivir la extracción de una muela. A punto de comenzar la noche, hablé con Elisa, mi sobrina...

-¿Qué, Elisa, nos vamos a Ruta 61? Un ratito, al menos a escuchar a Octavio.
-¿Tocan Las Señoritas?
-...y Vieja Estación, y Billy Branch, y Son de Madera. Pero no podemos quedarnos más que al principio. Me interesa escuchar la breve conferencia de Octavio sobre la Historia del Blues.
-¡Vamos!

Y agarramos camino al bar, y ahí nos tomamos una copa (Elisa, una piña colada -guácatalas-; yo, un Johnny Walker rojo) y comimos dedos de pollo, y bailamos La Bruja durante la prueba de sonido, y escuchamos atentos a Octavio, y luego a Ramón Gutiérrez.

Pero no nos quedamos al concierto. Tuve un arrebato de responsabilidad, y le dije a Elisa que mejor nos fuéramos a dormir, porque faltaban pocas horas para la extracción de mi muela.

-En eso quedamos, ¿no?

Regresamos, pues, a casa. Al llegar, encontramos a mi hermana Beatrice, así que decidimos despedirnos con otro whisky (Elisa no, para ella fue suficiente la piña colada -guácatelas-) hasta que, a medianoche, con mi llanto desbordado por la ausencia de Gerardo, caí en cama, rendido. No sé en qué momento paré de llorar. Elisa no dejó de abrazarme hasta que estuvo segura de que el sueño había apagado mi conciencia.

Hoy, domingo, me encuentro con la reseña de Tania Molina de lo sucedido el viernes en Ruta 61. Mientras leo, le digo a mi sobrina:

-Que se me hace, Elisa, que nos perdimos una muy buena noche.

Leo en voz alta...

En el Ruta 61 brilló el son jarocho con el suave giro blusero de la armónica

Tania Molina Ramírez

Un armonicista de Chicago, soneros de Veracruz, una cantante de Los Ángeles, rockeros-bluseros argentinos y un blusero y un jazzista chilangos se juntaron este viernes en la ciudad de México para entablar un gozoso diálogo y mostrar otra cara de la globalización.

Imagine usted: en el escenario del bar Ruta 61, la famosa canción huasteca La Bruja era interpretada con jarana, requinto, contrabajo, cajón, armónica y guitarra eléctrica, a un ritmo lento, suave, con añoranza y cierto dolor. La armónica le daba el giro blusero, pero no era una fusión. La base huasteca dominaba, aunque era posible escuchar el potencial de lo que se podría crear, con más exploración.

La exploración comenzó hace unos días en Jalapa, en un taller de blues que impartió el armonicista Billy Branch, uno de los más reconocidos en Chicago, con la colaboración de Ramón Gutiérrez Hernández (voz y requinto) y Tereso Vega Hernández (voz y jarana), integrantes de Son de Madera, grupo que ha jugado un papel fundamental en la difusión del son jarocho, sobre todo en el extranjero. También participó Santiago Espósito, guitarrista de Vieja Estación, banda argentina radicada en México.

El taller, llevado a cabo del 4 al 15 de febrero, fue impartido a 60 niños y jóvenes (sus edades rondaban de los ocho años hasta algunos en sus veintes), muchos de ellos con bases musicales del son jarocho, pero que desconocían el blues. La idea fue ofrecer un panorama sobre “el papel que este género jugó en el desarrollo de la música popular estadunidense y cómo refleja las condiciones políticas y sociales de varios periodos de su historia”, buscar similitudes con el son jarocho, aprender a tocar la armónica al estilo blusero y probar hacer son con armónica y blues con jaranas. También montaron tres piezas de blues y dos sones jarochos (La Bruja y El colibrí de los llanos, composición funk-jarocha de Son de Madera).

El taller fue organizado por Branch, el promotor cultural Gilles Aniorte, Ruta 61, Son de Madera, la Fundación Ford y el Centro Nacional de Comunicación Social, con apoyo del Ayuntamiento de Jalapa, la Universidad Veracruzana y la Representación de Illinois en México.

Blues in the schools, como se llama al taller, se lleva a cabo en Chicago desde hace décadas y también en otros países. Esta es la primera vez que se realiza en México.

Los talleristas llegaron entusiasmados del encuentro en Jalapa y con ganas de armar más cosas (se baraja la posibilidad de hacer talleres en la ciudad de México y Chicago). También están conscientes de que en tan pocos días no se logra una fusión. Cosa que, además, quizá no hace falta. Como dijo a La Jornada Ramón Gutiérrez, “se ha puesto de moda” hacer fusiones, muchas de modo superficial y poco convincente.

El músico, en una charla anterior al concierto, mencionó que ahora haría falta que el taller llegue a “los jóvenes de la calle, del rancho”, hacer algo “en el campo, con los jaraneros, los repentistas”.

Y, ¿qué es lo que tiene en común el blues y el son jarocho? Los organizadores partieron de la idea de que ambos tienen raíces en la música africana.

En el caso de Veracruz, hay una “constante influencia entre esta entidad y Cuba”.

Últimamente, el son jarocho ha estado abierto a otros estilos. El grupo chicano Quetzal, ejemplificó Gutiérrez, experimentó hacer rock en seis octavos. También, los repentistas “han hecho cosas con raperos”.

Quizá tiene que ver con que los jóvenes están entusiasmados con el género: “en Jalapa hicimos ya una cultura del son jarocho. Encuentras jóvenes de 15, 20 años con una jarana al hombro, en busca de identidad”.

“Hay un gusto”

Gutiérrez describió algunas de las similitudes que encuentra entre ambos géneros: “Los compases son distintos, pero los grados son los mismos”; las letras (“una manera de protestar, de decir las cosas que están pasando, como pueblo, como raza”); “de alguna manera los dos son producto de la esclavitud”; “tienen cosas que fueron y vinieron (de un lado a otro del Atlántico)”.

Pero, más importante, opinó Gutiérrez, “hay un gusto: a nosotros nos gusta el blues y a ellos el son jarocho”.

Porque, al fin y al cabo, en este momento “todo se puede combinar, lo ves en todos lados”. Ramón opinó que pueden ser experimentos interesantes, pero que “es importante que la música sea única, que tenga arraigo”.

Sin embargo, reconoció que cuando es una auténtica renovación hay camino por explorar, como fue el caso de Santana, cuya “gran aportación al rock fueron los elementos cubanos y mexicanos”.

“¿Quién me saca el sentimiento?”

Las Señoritas de Aviñón, banda de casa de Ruta 61, abrió la noche. Le siguió Son de Madera (Vega y Gutiérrez acompañados por Aarón Cruz –contrabajo, conocido por su trabajo jazzístico–, Ruby Oseguera en el zapateado, y Marta González, del grupo Quetzal, en la voz y el cajón).

Destacaron una sensual interpretación de El Cupido (“Ramón, que el requinto enamore a la jarana”, exhortó Vega) y un magnífico Cascabel, con Vega tocando un pandero simulando un cascabel.

Luego, en la segunda parte del concierto, tocó Vieja Estación con Billy Branch, y los acompañaron integrantes de Son de Madera. Así, Got my mojo working fue interpretado con requinto y pandero, además de los instrumentos usuales, con Branch (armónica y voz) y Marta González (voz).

A la siguiente pieza se incorporó Octavio Herrero, guitarrista de Las Señoritas de Aviñón.

“Pregunto y quiero saber, si me enamoro por dentro, ¿quién me saca el sentimiento que suspira hasta llover?”, recitó Gutiérrez. “¿Cómo se saca el sentimiento”, siguió, “lo sacas en la música”.

Nota. La fotografía que encabeza esta entrega fue tomada por Raúl de la Rosa para La Jornada, y en ella aparecen, en el orden acostumbrado, Tereso Vega (Son de Madera), Marta González (Grupo Quetzal de Los Ángeles), Billy Branch, Octavio Herrero (Señoritas de Avignon) y Ramón Gutierrez (Son de Madera), y aunque no se ven estaban los integrantes de Vieja Estación (Argentina).

lunes, febrero 11, 2008

Del blues al son jarocho, y viceversa...

Desde Jalapa, Illinois,
hasta Chicago, Veracruz.


¡BILLY BRANCH SIGUE ENTRE NOSOTROS!

Ante el contundente éxito de sus más recientes presentaciones –y gracias a que en esta ocasión el músico alargó su estancia en México para acercarse a nuestra cultura y a nuestros niños-, Ruta 61 acordó con Billy dos presentaciones más en el bar, el VIERNES 15 Y EL SÁBADO 16 de febrero. Si aún no has tenido la oportunidad de escuchar en vivo al mejor armonicista del blues de Chicago, el mismo que en los setenta sustituyó al legendario Carey Bell en la banda de Willie Dixon, ya es hora de que te decidas.

¡ABRE LA NOCHE DEL VIERNES
LAS SEÑORITAS DE AVIÑÓN!



Tú sabes que nuestros signos de admiración son, en este caso, justos y necesarios, porque estamos ante una banda exquisita que devuelve al presente la realidad mítica del blues a través de la interpretación y de la creación misma. Con nueve años de experiencia, el grupo hace de la velada un verdadero suceso estético, capaz de retratar la condición humana y de guiarnos a las zonas más profundas de la música.

¡Y UN MOMENTO INAUDITO ESTE MISMO VIERNES!

Con el propósito de repetir en el bar la experiencia vivida en Jalapa, Veracruz, Billy Branch y Santiago Espósito enlazarán su blues con la música de Son de Madera, reconocida agrupación de son jarocho.

VIEJA ESTACIÓN
ABRE LA NOCHE DEL SÁBADO...

Sí, hablamos de la misma y extraordinaria banda mexicano-argentina que, en la segunda parte del espectáculo, acompañará a Billy Branch y, así, despedirá al armonicista para desearle un pronto regreso. Vieja Estación ha demostrado no sólo talento y calidad, sino, además, una sorprendente capacidad para sostener el alto nivel de los músicos de Chicago que se han presentando en Ruta 61 durante los últimos tres años (de hecho, Billy Branch afirma: Vieja Estación es mi banda en México).

¡ADEMÁS, BLUES ACÚSTICO!

Jueves 14 de febrero, el concierto acústico que estabas esperando: CLAUDIA DE LA CONCHA Y UN PERRO ANDABLUES. Una velada íntima con un grupo fuera de serie.

Pero si ya te urge el blues, entonces…
¡Miércoles de Jam Session!

Súbete al escenario y demuestra tu talento
Miércoles a partir de las 9 de la noche
Sin cover
Rincón de músicos y melómanos, rincón de amigos. Zapada, palomazo
o jam session, siempre es saludable soltar las riendas,
dejar que la vida suceda sin tanto control.

lunes, febrero 04, 2008

La semana en Ruta 61

¡Tenemos a los mejores!

El viernes 8, BETSY PECANINS. ¿Quién no la conoce? Esclava del blues, mariposa del canto por el alto vuelo de su existencia musical. Su voz es uno de esos espectáculos fuera de serie cuya intensidad, colorido y vigor escapan a cualquier encasillamiento.

Y esa misma noche, el cuarteto de MACHY MADCO nos regala un paraíso de blues, jazz, funk, soul y ritmos fusionados. Músico impecable, soberano del ritmo y la armonía, con un profundo conocimiento del valor de los silencios y de la pausa repentina, Madco es un músico que de veras sabe timonear, es decir, no es un bajista que se esconde y cubre las apariencias con simples marcas de tiempo, sino alguien que, con la pericia de los sabios, asume el compromiso de llevar a la banda de una orilla a la otra, sin grietas, sin naufragios, sin hacer agua, y aun se da tiempo de recrearse en la melodía, esa bendita conciencia plástica de la música.

¡BILLY BRANCH sigue entre nosotros! Ante el contundente éxito del viernes próximo pasado –y gracias a que en esta ocasión el músico alargará su estancia en México para acercarse a nuestra cultura y a nuestros niños-, Lalo Serrano acordó con Billy una segunda presentación en el bar, el viernes 9 de febrero. Si aún no has tenido la oportunidad de escuchar en vivo al mejor armonicista del blues de Chicago, el mismo que en los setenta sustituyó al legendario Carey Bell en la banda de Willie Dixon, ya es hora de que te decidas. Recuerda que, con el propósito de garantizar la calidad original de Branch, el armonicista estará acompañado de nuevo por VIEJA ESTACIÓN, banda mexicano-argentina que ha demostrado no sólo talento y calidad, sino, además, una sorprendente capacidad para sostener el alto nivel de los músicos de Chicago que se han presentando en Ruta 61 durante los últimos tres años (de hecho, Billy Branch afirma: Vieja Estación es mi banda en México).

En La Jornada de este día, a propósito, nuestra querida amiga Tania Molina nos informa de las actividades de Billy Branch en México. En estos momentos, el armonicista anda en Jalapa (acompañado de Santiago Espósito, extraordinario guitarrista argentino, miembro de Vieja Estación), donde impartirá desde hoy y hasta el 15 de febrero un taller a niños y adolescentes estudiantes de música, y explorará los lazos que pudiera haber entre el blues y el son jarocho, ya que ambos tienen evidentes raíces africanas (Memo Briseño hizo una exploración semejante en la década de los setenta, y creo que aún se esfuerza en esa búsqueda).

De lo que ahora me entero, por la misma Tania, es que el próximo jueves 14 de febrero habrá un concierto de fin de curso con estudiantes del taller, Son de Madera y mi querida Vieja Estación, en la Sala Chica del Teatro del Estado (Avenida Ignacio de la Llave s/n, colonia Tamborrell, Jalapa). El concierto, advierte Tania, será seguido de un fandango. Entonces, ahora sí que tengo un grave problema: esa misma noche toca, en Ruta 61, Claudia de la Concha y Un Perro Andablues. ¿Qué hacer, cómo dividirme, como alcanzar el don de la ubicuidad?

Ya veremos que dice la vida, porque para colmo de sorpresas me entero también que Octavio Herrero, maestro del blues y luz de muchos que apenas si sabemos ver, dictará el viernes 15 de febrero una conferencia (Historia del blues) en el bar de todos tan amado, por supuesto, donde Lalo Serrano, su dueño, teje, a veces sin saberlo, una de las historias más hermosas de principios de siglo. Ya lo entenderemos algún día.

La misma noche del 15, quedaremos en manos de Las Señoritas de Aviñón, Billy Branch, Son de Madera y Vieja Estación.

¿Quieres algo más, lector pedinche?

Pero volvamos a esta semana. El sábado 9, antes de que Branch suba al escenario, tendremos la fortuna de abrir apetito con ¡LAS SEÑORITAS DE AVIÑÓN! Tú sabes, gramático lector, que mis signos de admiración aparecen, en este caso, justos y necesarios, porque estamos ante una banda exquisita que devuelve al presente la realidad mítica del blues a través de la interpretación y de la creación misma. Con diez años de experiencia, el grupo hace de la velada un verdadero suceso estético, capaz de retratar la condición humana y de guiarnos a las zonas más profundas de la música.

Pero si ya te urge el blues, entonces…
¡Miércoles de Jam Session!


Súbete al escenario y demuestra tu talento
Todos los miércoles a partir de las 9 de la noche
Noche de músicos y melómanos, rincón de amigos.
zapada, palomazo o jam session,
siempre es saludable soltar las riendas,
dejar que la vida suceda sin tanto control.


Aparta, lento lector, tu caja
Yo soy la mosca, homenaje a Gerardo María Aguilar Tagle (1955-2007). El tiraje será de cien ejemplares numerados, cada uno de los cuales será entregado personalmente y sin costo alguno. La segunda edición ya tendrá un precio. Envía tu solicitud a bastaturostro@gmail.com

viernes, febrero 01, 2008

¡Me quieren quitar mis cosas!*

Del Evangelio según Ángel Tejeda

Tuve la suerte de conocer a Gerardo María en Acapulco (aunque nací en el Distrito Federal, vivo en el puerto desde hace 12 años). Yo tenía en aquel tiempo (segunda mitad de los noventa) un programa de radio, y por esa razón nos conocimos. Junto con otros amigos, armamos una buena pandilla de locos que se reunía a escuchar música, a platicar y a muchas cosas más:

  • Exhibicionismo en la vía pública
  • Escándalos en bares, playas y fiestas privadas...
  • Producción de ruidos con artefactos que podían ser instrumentos musicales, o simplemente no serlo...
  • Manifestaciones contra el establishment a través de la radio local

Convivimos durante una buena temporada, y tengo gratos recuerdos y anécdotas que me gustaría compartir próximamente. Entre otras cosas, tengo un montón de fotos de aquellas parrandas, algunas grabaciones de mi programa de radio en las que participó Nuestro Señor Gerardo haciendo comentarios sobre música o, por ejemplo, el programa completo que dedicamos al rock chilango, en donde Él fue el invitado de honor (lo entrevisté como miembro de Mamá-Z, uno de los más importantes representantes del underground chilango, y como elemento escencial de lo que fue la escena del rock mexicano durante los frenéticos ochenta).

En otra ocasión, Gerardo estuvo leyendo poesía de Agustín Aguilar Tagle (parece que lo hizo sin permiso de su gemelo precioso). También, me ayudó a grabar un spot para mi programa. En dicho spot, Gerardo mostró su capacidad dramática, transformándose de un güey mala onda a un hippie empedernido (tal cual). Y en ese programa, por supuesto, pusimos varias canciones de Esa viscosa manera de pegarme las ganas. En fin, hay una serie de cosas que sin duda merecen estar en las bitácoras que acabo de descubrir en torno a Gerardo.

Lo único malo es que todavía estoy medio silvestre para eso de las bitácoras electrónicas, y no sé cual es la chida. Quiero entregar al público una crónica que se me está saliendo del corazón, en la que me gustará mucho narrar quién fue para mí Nuestro Señor Gerardo.

Nota: Agustín supone que estoy loco. ¿Por qué, por qué? ¡Me quieren encerrar de nuevo! ¿Verdad? Pues ni crean que voy a volver a ese maldito lugar, y jamás me pondré de nuevo una de esas camisas que tienen las mangas largas. ¡Ni lo sueñen! Yo estoy bien. Lo que pasa es que nadie me comprende. ¡Me quieren quitar mis cosas!

* ¡Me quieren quitar mis cosas! es una frase extraída del spot de radio que me ayudó a grabar Gerardo, y hasta donde recuerdo es de su propia inspiración.

Del Evangelio según Marugenia

Ahora, con más calma, reconstruyo la noche del 18 de enero, con la ayuda de videos. El discurso de Agus está hecho con palabras cargadas de impotencia, de dolor y de amor. Por otro lado, me conmueve y me alegra haber visto reunidas a personas importantes en nuestra vida, viejos amigos, nuevos amigos, gente que admira y reconoce la bondad y la grandeza de un hombre necesario.

Octavio y todas las Señoritas imprimieron al rocanrol de Nuestro Señor Gerardo su belleza natural y su alegría de vivir. Si hay alguien que sabe tocar a Gerardo, ése es Octavio. Además, Vieja Estación tocó Wichily McCoy con una inmensa carga de melancolía, concentrada en la voz del Polaco. Sin dudarlo, afirmo que es la mejor canción que ha escrito mi cuñado precioso: nos llevó a recorrer en un mismo lugar y a la misma hora todos los sentimientos que puede experimentar un ser humano. Agustín y sus bandas pusieron el sello de Gerardo, tal vez porque –no lo dudo- el mismo Tlacuiloco estuvo ahí, entre nosotros; estuvo en el escenario, con Agustín, con Las Señoritas, con Vieja Estación, con su guitarra, con su camisa de vaquero, con su sombrero, en la voz de Agustín, en el beso que me dio. Y cuando Octavio recibió su plumilla, Gerardo dio un beso a sus amigos (Octavio comulgó con Gerardo, por eso se metió la plumilla a la boca).

Como diría el mismo Gerardo: Tino, eres un chingón.

Del Evangelio según Aquiles Argote

Tuve la suerte de conocer a Gerardo, a Maru y a sus hijos cuando vivieron en Jiutepec, Cuernavaca, durante la primera mitad de los noventa, y luego les perdí la pista. Apenas ayer hice una búsqueda para localizarlos y me encontré con la triste noticia de la muerte de Gerardo. Todavía no la digiero. Deseo, sin embargo, comunicarme con Maru, con sus hijos y con Agustín. Obviamente, también quiero obtener una copia del disco de Nuestro Señor Gerardo. Un saludo y un abrazo afectuoso.

Del Evangelio según Rafael Vargas

¡Oraleee! Ojalá y que alcance una copia de los discos de Yo soy la mosca.

Conocí la música de Gerardo gracias a mi tío, quien llevó a la casa el disco de Esa viscosa manera de pegarme las ganas, y les juro que inmediatamente me hice seguidor de Mamá-Z. Hasta tuve una cinta de un concierto del grupo (que ya perdí, buuu). Y, bueno, son muchos recuerdos. Tenía yo 15 años cuando conocí esa maravillosa música. Gracias, Gerardo. Gracias Mamá-Z.

Epístola de Mónica Michel a los Tarelos

Tienen que sacar sus emociones y sentimientos con gente que los quiere. Me sentí muy cercana a ustedes, en especial a Agustín, imaginando la pérdida de una de mis dos adoradas hermanas. Sentí una fuerte empatía con Agus. Qué fuerte experiencia. Pero hay que buscar soluciones en la filosofía, en la poesía, en la música, cosas tan cruciales para Agustín y para Gerardo. También el tiempo ayuda. Todos los días me acuerdo de Gerardo, porque amo la música; y su hermano Agus es un seguimiento de su vida.

Petición de Gerardo Meneses Díaz

Soy un fan de Mamá-Z. Me interesa hacerme del material grabado por la banda. ¿Hay alguna manera? Un abrazo y mi gratitud por su atención.

Del Evangelio según Alejandro Videgaray Aguilar

Gracias, Señor, por la maravillosa noche que nos regalaste el viernes 18. No recuerdo muchas noches así. No recuerdo haber vivido una noche tan especial como la del viernes, pero quiero volver a vivirla. En cuanto se organice algo similar, por favor... apártenme un buen lugar.

Qué impresión que la gente estaba de pie, y ni pensaba en irse. El lugar, a reventar; pero en ningún momento eso fue causa de molestia para alguien. Creo que de hecho fue todo lo contrario. Tino cantándole a Gerardo. En verdad, único. Octavio llamando a todos. Ger corriendo al escenario para cantar, y después los demás, y la gente de abajo cantando junto con Tino y junto con nosotros. Y seguramente el más feliz fue sin lugar a dudas Lalo.

El viernes antes de salir de mi casa me dije: ¡Qué padre, vámonos ya! Lo único a lo que no le tenía muchas ganas era a la gente llorando. ¿Y sabes quién se la pasó llorando? ¡Así es, yo! Mucha tristeza, pero sobre todo coraje. Coraje, sí, porque me di cuenta que el tiempo no perdona. Y tuvo que morir Lalo para que yo me diera cuenta de eso, lo cual se me hace un precio mucho muy alto. Pero ya no puedo hacer nada. Espera, al contrario, hay muchas cosas que hacer al respecto. Y las voy a hacer, lo prometo.

Del Evangelio según Juan Carlos

No podía esperarse menos que flores creciendo en cada uno de los relieves del andar de Lalo. Las huellas que cínicamente dejó por todos el mundo (el DF, Toluca, Cuernavaca, Acapulco y muchas otras patrias) fueron tan profundas que no muestran más que vida a borbotones, y ahora las semillas empiezan a germinar. ¡Discípulos de Tlacuiloco en todo el orbe, uníos! Todo aquel que tenga evidencias de la inmensa existencia de Gerardo, deposítela en esta Arca de la Alianza que su gemelo precioso resguarda con celo.

No importa cómo lo hayas conocido (Dios, Alá, Krishna, Jehová, Buda, Zeus, Al-Ŷabbār, Lalo, Gerardo María, Tlacuiloco, Wichily McCoy). Todos son Él mismo. Si lo grabaste de una transmisión radiofónica, mándale a Agustín una copia. Si lo fotografiaste encuerado, mándale a Agustín una copia.

Todos hubiésemos querido eternizar aquella eucaristía en la que muchos comulgamos a Lalo y con Lalo. Lamentablemente, estas cosas pasan solamente cada 2007 años (la anterior a ésta, por cierto, no tuvo tanto éxito, e incluso no estamos plenamente seguros de su veracidad).

Hay formas confiables para contactar a Nuestro Señor Tlacuiloco: cada vez que veas un partido de las Chivas, puedes estar seguro de que él también lo está viendo y que está a tu lado, igualmente emocionado; cada vez que escuches una de sus canciones, cada vez que te enamores tanto de una mujer como él de la suya, o de unos hijos, como él de los suyos; cada vez que te levantes, como él lo hacía, comprometido en hacer del mundo algo diferente sin que éste se dé cuenta -y aunque siga igual de inservible...

Nunca vi a Lalo aplatanado, y por eso no pienso aplatanarme. Porque soy alguien muy afortunado al haberlo conocido y haberlo tenido tan cerca (tanto que nunca escapé de sus ácidas pero magistralmente elaboradas bromas). Por eso, celebro a Tlacuiloco tanto como lo celebré admirándolo, aplaudiendo y hasta envidiando todas sus locuras. Su más reciente puntada parece cruel. Sin embargo, con tal ocurrencia está enseñándonos cómo deberemos hacer la nuestra propia.

Esta es palabra de Dios.
N.S. Gerardo con su hermano Juan Carlos
(no por más pequeño menos grande)


De la Redacción

Aparta, lento lector, tu caja
Yo soy la mosca. El tiraje será de cien ejemplares numerados, cada uno de los cuales será entregado personalmente y sin costo alguno. La segunda edición ya tendrá un precio. Envía tu solicitud a bastaturostro@gmail.com

lunes, enero 28, 2008

¡Viernes con Billy Branch!

De nuevo, en Ruta 61...
Billy Branch,

el mejor armonicista de Chicago
Viernes 1 de febrero
Fue hace poco más de seis meses, en junio de 2007, cuando Billy Branch se presentó por segunda ocasión en Ruta 61 (esto, sin contar sus visitas en colectivo, con otros grandes del blues de Chicago). Dije entonces que el bar se ha convertido en un excelente escaparate musical, capaz de convencer a figuras de primera línea para que vivan la experiencia de tocar en nuestra ciudad: John Markiss, Deitra Far, Luis Robinson, Graná Louise, Dave Specter, Carlos Johnson, Peaches Staten, Lurrie Bell, Charles Mack y... Billy Branch, entre otros.

A fe de múltiples notas periodísticas, el gran momento del segundo día del Festival de Blues de Chicago del año pasado fue, precisamente, la celebración de los treinta años de The Sons of Blues, en el Grant Park. Durante más de dos horas, Billy Branch y sus compañeros de banda (entre ellos, dos conocidos de Ruta 61, Lurrie Bell y Carlos Johnson) tocaron como lo que son, ya por sangre, ya por causas de honor: los hijos directos del blues, segunda generación que ha sabido mantener el espíritu de sus padres y de sus tutores.

Vieja Estación, por su parte, está a la altura del compromiso que significa acompañar como banda a un músico formado en la mejor tradición del blues, y ha mostrado y demostrado cómo la belleza siempre pende del talento y la capacidad expresiva de los músicos. Billy puede decir su discurso gracias, en gran parte, a que Ignacio Espósito, José Luis Sánchez, Mauro Bonamico y Santiago Espósito ejecutan con exquisito acierto el repertorio del armonicista: Bring it on home, Grown mery, The blues follow me around, Crazy mixed up world, Everysight to the blind, Crank it up sckecht my beck, Boom Boom, Crazy mixed world, Got my mojo working, Key to the Highway y otras.

Es probable que Ezequiel Espósito, voz principal de Vieja Estación, suba al escenario en algún momento de la velada. Entonces, escucharemos dos voces sin otra geografía que la isla del blues.

Las presentaciones de Branch en Ruta 61 se distinguen por crear momentos extraordinarios: abarrotado el bar, Lalo Serrano tiene que dar instrucciones para bajar la cortina y, así, evitarse la pena de decir a los rezagados que ya no cabe ni un alfiler. Billy Branch se da entero, sin condiciones, incluso sobrepasando los límites de la bondad y la complacencia: no sólo toca blues como los grandes (porque él es un grande), sino que, además, se da tiempo para dictar cátedra y expandir la idea de que el blues es más que un género musical: es un gesto humano, una sudoración, un brote universal del alma.

En realidad, ésta será la quinta visita de Billy a México, pues a las presentaciones de febrero de 2006 y junio de 2007 en Ruta 61 hay que añadir su participación en uno de los festivales de blues organizados por Raúl de la Rosa a fines de los setenta y principios de los ochenta, así como su reciente intervención en el X Festival de Blues, en noviembre del año pasado, en el Teatro de la Ciudad y el Monumento a la Revolución. Asimismo, queda en la memoria de todos nosotros la escapada que en esos días se dieron Branch y una docena de músicos divinos para improvisar una fiesta histórica en Ruta 61, donde doña Marie, viuda de Willie Dixon, nos dio la bendición y nos regaló su sonrisa permanente.

¡Y, además, tenemos un aperitivo para gustos de conocedor!
LAS SEÑORITAS DE AVIÑÓN,
cuyo progresivo refinamiento ha convertido las noches de Ruta 61
en verdaderos cobijos para quienes desean música cierta.


Es conveniente hacer reservaciones anticipadas para cualquiera de los tres días, llamando a los teléfonos de Ruta 61: 5256-0667 Y 5211-7602 (o escribiendo a eduardo@ruta61.com).

Otras delicias de la semana

Jueves 31 de enero, Víctor Méndez y Domicilio Conocido
Viernes 2 de febrero, Sammy Boy y Vieja Estación
Y recuerda que los miércoles hay jam session, sin cover (súbete al escenario con músicos de extraordinaria calidad).

jueves, enero 24, 2008

La vida... como va.

De espejos y dioses
por Octavio Herrero
Versión estenográfica

Fragmento de las palabras pronunciadas unos segundos antes
de que Las Señoritas de Aviñón comenzaran a tocar
dentro del Homenaje a Gerardo María Aguilar Tagle,
un hombre necesario.



…el otro –el hermano, la madre, el amigo- es como un espejo en el que uno se ve. Y uno es siempre el que los otros le dicen.

A mí me gusta ser quien soy, me siento orgulloso de mí mismo. Y aprendí en un espejo que se llamaba Gerardo, en un espejo que se llama Agustín. Fueron dos espejos importantes que nos dijeron que la vida había que tomarla como va. Y quienes tomamos la vida como va, somos los cínicos.

Yo soy un cínico e, insisto, me siento profundamente orgulloso de mí mismo. Pero no soy más cínico que el hombre más cínico del mundo: Gerardo, un hombre que tomó la vida como venía. Y caminándola hizo a Ger, hizo a Alejandra, hizo a Maru, me hizo a mí, hizo a sus hermanos, nos hizo a todos nosotros. Y, por supuesto, hizo a ese apéndice suyo, ese apéndice esencial que es Agustín.

Morir de Amor (Parir chayotes)
por Sandra Redmond


Hace poco más de un mes, el 21 de diciembre, dejó esta vida terrenal Gerardo María Aguilar Tagle, guitarrista y compositor que en la década de los 70 perteneció a un grupo de jóvenes mexicanos que encabezaban la escena del rock mexicano y que en ese momento eran los dueños del mundo.

En un homenaje - misa - tocada de rock and roll y blues, efectuada en el más importante sitio del blues en México, el bar Ruta 61, Octavio Herrero, líder del grupo Las Señoritas de Aviñón, entre rola y rola, lo recordó así:

En 1973 entré a la Prepa. Llegué a empezar a saborear de la música y en mi salón había un hombre alto, delgado, con cara de caballo. Le decían horsito, porque tenía la cara larga y el cabello hasta acá --señala su espalda--. Mi padre era un hombre curioso, me dejaba hacer muchas cosas pero decía 'el pelo largo no es de hombres’, y yo tocaba con él.

Y continuó su relato: En una fiesta, llegó ese hombre con unos pantalones que tenían las campanas más largas que ha habido en la historia, y yo quería tenerlas. El pantalón holgado le llegaba un poco más allá de lo tolerable, pero estaba bien ajustado, y tenía un abrigo inmenso, que sus hermanos deben recordar y que se lo ponía siempre, aunque hiciera calor. Y ese hombre estableció un vínculo conmigo porque decía que le gustaban los Stones y cuando él dijo eso yo pensé: puedo ser amigo de este cuate.

Y así, la vida siguió. Me presentó a su hermano gemelo Agustín, y juntos conocimos a Chuck Berry, a Arturo Macías y a tanta gente. Ustedes no lo saben, pero en los setentas éramos los dueños del mundo.

En su oportunidad, su gemelo precioso, Agustín Aguilar Tagle, al encabezar la misa de rock and roll presente recordó algunas rolas de Gerardo quien era la personificación del rock y su himno era Morir de Amor (Parir chayotes). Así, con Las Señoritas de Aviñón, interpretó Ausencia, cuya letra es de Agustín, la música de Gerardo y los arreglos de Octavio Herrero. Y M’ Amor (no me dejes solo), otra pieza emblemática compuesta para su esposa, Marugenia Sámano. Y también recordó algunos pasajes de su trayectoria en el grupo de culto Mamá-Z.

Con el grupo de blues y rocanrol Vieja Estación, Agustín asumió el personaje de Gerardo, Wichily McCoy, y continuó la interpretación de muchas otras piezas para cerrar el homenaje con un sentido No me importa, con el que la comunidad bluesera y rocanrolera le dijo ¡Vuelve pronto!

Y aunque quizá en breve se produzca una compilación de lo mejor de Gerardo Aguilar Tagle que tendrá por nombre Yo soy la mosca, Mamá - Z deja para lo posteridad tres discos: Mamá-Z, LP editado en 1985; Esa viscosa manera de pegarme las ganas, de Discos Pentagrama en 1987 y Mójame el alma entera, en 1991.


Fotografías cortesía de Sandra Redmond

lunes, enero 21, 2008

¿Qué sigue?

Hace exactamente un mes,
Gerardo María Aguilar Tagle regresó con mamá, Diosa Omniscia.


Intensísima liturgia, Su Santísima (hermano cardenal).

Y el Espíritu Santo habitó entre nosotros,
no como lenguas de fuego, sino como whisky multiplicado.
Y habitó también en nuestros ojos, como un mar entero,
con su camisa y su sombrero de vaquero.
Juan Carlos Aguilar Tagle


Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,
allí estoy yo, en medio de ellos.
Mateo, 18, 20


Gracias a Lalo Serrano y a los músicos de casa, la noche del 18 de enero, en Ruta 61, fue plena: Raboní Gerardo, Mi Gran Señor, estuvo ahí, en todos y cada uno de los rincones del bar: en la mesa de su familia, en las de su banda blogera, en las de sus hermanos, en la de sus amigos de toda la vida, en la de sus amigos argentinos, en la barra, en el escenario, en el baño de los caballeros y en el de las damas también, en Las Señoritas de Aviñón y en Vieja Estación, en el llanto contenido de Octavio y en cada una de las notas tocadas en su nombre, en su honor, en su amor, en su humor.

Ya hay en la red, lector pescador, dos bitácoras que hacen referencia al homenaje: la de Rodrigo de Oyarzabal y la de Víctor Castillo. Por su parte, Judith Bravo (Colibrí) transcribe el discurso introductorio, el mismo que aparece en esta entrega pero con una linda serie de imágenes. Y Luis David Contreras alimenta el mito Tlacuiloco con sus recuerdos, sus sospechas, sus dudas y sus convicciones. Sería bueno que te dieras una vuelta, para que comprobaras –con todos los casos- que esa noche Gerardo tocó el corazón de los hombres buenos... y de las mujeres más buenas.


¿Qué sigue? Yo soy la Mosca, la caja con dos discos compactos y algunas sorpresas. El primer disco contendrá las grabaciones orginales del rocanrol de Gerardo, mientras que el segundo disco reproducirá las canciones del mismo Tlacuiloco interpretadas por Las Señoritas de Aviñón y Vieja Estación (Ausencia, M’amor, Chayotes y No me importa), así como Wichily McCoy, la balada compuesta por el hermano gemelo de Dios.

El mes tentativo para el lanzamiento de Yo soy la mosca, es marzo. Veamos si es posible cumplir con los tiempos. De cualquier manera, se advierte que se hará una edición limitada: cien ejemplares numerados. Si deseas apartarlo de una vez, lector voraz, envía tus datos (nombre y direcciones -tanto física como electrónica-) a bastaturostro@gmail.com

Esta primera edición no tiene precio, es decir, los cien ejemplares serán entregados personal y gratuitamente por alguno de los integrantes de Tlacuiloco Family Trust (Marugenia Sámano Valenzuela, Gerardo Aguilar Sámano, Alejandra Aguilar Sámano y Agustín Aguilar Tagle), el último de los cuales pone una sola condición para la entrega: que sea en Ruta 61 y frente a un vaso de Jack Daniel's.


EL ESPEJO ROTO

Palabras pronunciadas el viernes 18 de enero,
durante el Homenaje a Gerardo María Aguilar Tagle.



Mamá, ¿dónde escondiste a mi hermano?
¿Y dónde te escondiste tú?
¿A qué estamos jugando?
¿Por qué me he quedado ciego, de repente?
Tengo miedo.

El pasado 21 de diciembre, Gerardo María, mi hermano, mi gemelo precioso, mi amigo, mi héroe, mi diálogo, mi vida, tuvo la ocurrencia de modificar ligeramente su constitución atómica para reintegrarse a un complejo universal donde la conciencia parece no tener cabida, al menos la conciencia individual formada y sostenida por una serie de neurotransmisores con un centro de control llamado encéfalo...

Y si existe algo como una Conciencia Universal capaz de funcionar sin energía bioquímica, ni metabolismo celular ni reacciones neuronales, si existe, digo, esa Cosa Omnipotente y Eterna, ese Pajarito Mandón del que hablaba Cortázar, ese Tribilín Metafísico al que muchos insisten en considerar Dios; si existe ese Coágulo Infinito de Caprichos Truculentos, digo, de eso sólo puedo decir, como Voltaire, que su indolencia y su desprecio por el sufrimiento humano lo vuelven mierda divina, detritus teológico, Caca Grande a la que no pienso dirigir una sola plegaria por el Eterno Descanso de Nuestro Señor Gerardo, cuya vida siempre será mucho más importante que su muerte.

Y es precisamente para eso que estamos aquí: para demostrar con hechos y presencias que un hombre como él sigue vivito y coleando en el amor apasionado de Marugenia, su mujer (a quien se entregó en cuerpo y alma durante los últimos treinta años); en la veneración absoluta de sus hijos Gerardo y Alejandra (dos ejemplos claros de cómo el hippismo, el gauchismo y la gitanería son fuentes naturales de belleza e inteligencia); en la rabia enternecedora de sus siete hermanos; en la tristeza amarga de todos sus amigos; en sus dibujos, en sus canciones, en su bondad irresponsable, en su desparpajo cotidiano, en su pasión escandalosa por lo minúsculo y hasta por lo imperceptible…

Cierta noche de 1964, cuando apenas había yo consiliado el sueño, Gerardo encendió la luz de la habitación y me despertó con el típico susurro del chingaquedito:

-Tino, Tino, ¿sabes qué?
-¿Qué?
-Que entré al baño y me encontré un periódico.

Me mantuve callado y esperé el final de su relato. Pero Gerardo se metió a la cama y no dijo más.

-Lalo, entraste al baño, te encontraste un periódico… ¿y qué?
-No, nada más. Déjame dormir.

Ahí entendí que mi padres habían decidido darme la felicidad complicándome la existencia: Nada mejor para el niño Agustín, para que forje su espíritu, que darle por compañía un espejo viviente y paradójico, como todos los espejos.

Arturo Macías, uno de nuestros amigos hermanos, se la pasó diciendo durante la segunda mitad de los setenta: ¡Pero si son un par de cabrones igualitos! Eso se terminó, querido Arturo: Gerardo y yo dejamos de ser iguales. Él es hoy árbol, nube, agua, pollito, cenizas, whisky, jabón chiquito en hotel de paso, torta de jamón de colegiala morelense, lluvia vespertina en tarde melancólica, todo, todo, todo. Yo, en cambio, como ustedes, amigos y hermanos, soy sólo una ilusión óptica en medio de otras ilusiones ópticas. Y nuestra tragedia cotidiana es la de observar cómo se van diluyendo los espejismos que llamamos familia y amigos. Eso acaba de pasarme a mí: la más hermosa creación de mi mente acaba de desaparecer.

Sin embargo, algo puedo afirmar: me tocó compartir la vida con un niño psicotrópico, con un niño iluminado que siempre encontró entre los pliegues de la existencia motivos para asombrase ante lo pequeño y ante lo que ni siquiera tiene nombre. Dice el italiano Giovan Battista Marino que É del poeta il fin la maraviglia, el fin del poeta es el asombro. Y Gerardo fue, toda la vida, un niño poeta, cuya atención podía dirigirse, un día, hacia las más altas cimas de la filosofía, y otro día hacia el pasmo que produce la belleza de lo invisible. Sin haber leído ni antes, ni entonces ni después a Kant, el niño Gerardo preguntaba al niño Agustín:

-¿Por qué todo y no nada? A ver, dime… ¿por qué todo y no nada?
-Porque Dios, en su infinita bondad, decidió crear el mundo.
-No, Tino, en serio, ¿por qué todo y no nada?

No estoy seguro de poder responderte, gemelo precioso, Quetzalcótal. Yo sólo soy tu hermano ajolote, Xólotl, una criatura a medio hacer. Pero ahora reproduzco una explicación del universo y de la vida, que te va a gustar, Gerardo, como el periódico que encontraste una noche en el baño.

¿Por qué todo y no nada? ¡Porque sí! Además, estoy absolutamente convencido de que ahora tú eres todo, mientras que la nada es esta ilusión de gente que se ha reunido en esta ilusión de lugar para escuchar a esta ilusión de músicos tocar, desde tu totalidad física, tu música y la música que siempre amaste.

No hay mayor dolor, amigos, hermanos, que ver morirse a uno mismo… y seguir vivo. Pero quiero que me ayuden a convertir mi dolor, su dolor, nuestra tristeza por la falta de Gerardo, en música y en amor. Ayúdenme a juntar los pedazos de este espejo roto: somos Gerardo… y juntos podemos reflejarlo.

viernes, enero 18, 2008

Gerardo María en Ruta 61

Del Evangelio según Luz Elena
por Luz Elena Videgaray Aguilar, sobrina de Gerardo.
Nota: En casa, a Gerardo siempre lo llamamos Lalo, y al abuelo lo llamamos Pane.

Soñé que hoy íbamos a festejar a Lalo. El homenaje seguía igual, pero era sólo un cumpleaños, y él estaba aquí. Yo aún vivía en casa de Pane. Lalo y tú habían salido a no se dónde y regresaban temprano a la casa. Pero Lalo llegaba borracho y feliz, y tú lo estabas apresurando porque querías enseñarle cierto DVD. Le decías, una y otra vez, que tenía que ver eso, que le iba a encantar. Lalo estaba despeinado, eufórico, borracho... y feliz de que al día siguiente hubiera un homenaje para él, de que sus canciones volvieran a estar en donde pertenecen: el escenario. Lalo tenía tantas ganas de volver a subirse, que estoy segura de que ahorita está feliz y emocionado. Estoy muy contenta de haberlo soñado tan feliz.

Muchos besos

P.D. Me pediste que te recordara que llevaras su guitarra. ¿Quieres que lleve la foto enmarcada o ya no es necesario?

jueves, enero 17, 2008

Gerardo tiene mucho Tiempo Libre

Del Evangelio según Gabriela
Gabriela Marentes Garza

Maru y Agus, no me es posible acompañarlos el viernes. Ustedes y Gerardo son responsables, en una gran medida, de lo que soy en este momento porque son parte de mi vida. Pero, por ahora, tengo que arreglar mi casa -la interna- porque los últimos acontecimientos, que incluyen la muerte de Gerardo, dejaron las paredes en el suelo, los muebles regados por el techo y todavía de adentro de los closets y de los cajones tengo que recoger la arena del naufragio. Me consuela pensar que Gerardo está donde la muerte no existe y su música acá, haciéndole cosquillas a nuestras vidas, que sin él se vieron sin alegría. ¡A su salud, pues!

Maru, ante tu pérdida sólo se me ocurrió tomar estas palabras de José Saramago:

Dicen que la vida es breve,
pero no es cierto.
En ella cabe el amor eterno,
y aún sobra vida.


Gerardo María Aguilar Tagle
a las puertas de Ruta 61.
Lo acompañan, entre otros, Ezequiel, Santiago e Ignacio Espósito
(miembros de Vieja Estación),
Goyo, Male Rouge, Claudia Ostos y Eduardo Serrano,
dueño del bar.


Tocada en homenaje...
Artículo de Judith Bravo (Colibrí) en el número 1445 de Tiempo Libre

El pasado diciembre obtuvo su pase al reino de los inmortales el querido Gerardo María Aguilar Tagle, gran luchador y entrañable guitarrista de la desaparecida banda de culto Mamá-Z. Gerardo fue miembro fundador, junto con su gemelo precioso Agustín Aguilar Tagle, Octavio Herrero, Jorge Escalante y Óscar Fernández, del Laboratorio de Teatro Experimental y Taller de Autoayuda Mamá-Z, grupo esencial del rock mexicano de los ochenta (vetado en todas las estaciones decentes de la radio mexicana, por supuesto) y autor de rolas memorables como Ausencia, M'amor (no me dejes solo) y Morir de Amor (Parir chayotes), entre otras.

El próximo viernes 18 de enero, a partir de las 21:00 horas, aparten un lugar especial en sus agendas. El conocido bar de blues Ruta 61 rendirá un homenaje especial, con la participación de dos extraordinarias bandas: Las Señoritas de Aviñón y Vieja Estación. El concierto para Gerardo Aguilar Tagle (1955-2007) será una auténtica Misa de Blues y Rocanrol en Honor a un Hombre Indispensable. Nos aseguran que el consumo de esa noche generará indulgencias especiales.

Para los jóvenes de ahora y los de siempre, será la oportunidad dorada para revivir la música y presencia de una banda que, sin dudarlo, es leyenda del rock and roll hecho en México por hombres que componían la música de la vida, en mundos habitados por el rock, el blues y más, con letras inteligentes en las que siempre hubo esa dosis de humor negro y un tanto macabro que los mexicanos utilizan sabiamente. La noche del viernes, en especial, iremos a escuchar esa música elemental y primera, sencilla y primitiva que marca el principio y final de la vida: la del adiós. La presencia de Vieja Estación y Las Señoritas de Aviñón hará vibrar las cuerdas de las guitarras con sonidos milenarios arrancados de la tierra. Mañana, a partir de las nueve de la noche, en el centro de la mismísima Catedral del Blues de la ciudad de México, no habrá distancia entre el cielo y la tierra; todos conviviremos sobre un escenario, haciendo música y alegría. Será la noche de los tiempos en donde conjugará lo gozoso con lo entrañable. Se reunirán el rock y el blues, creando un nuevo concepto intraducible y metafísico porque no se dará cabida a la tristeza sino a la nostalgia, ese estado del alma que tiene que ver con el estupor del mundo. Será un funeral pero al revés, mucho más ameno y colorido, gracias a cada improvisación genial que, por su magia, hace que el mundo siempre recomience.

No falten el 18, porque esa noche repiquetearán las campanas como un telón tejido de sonidos metálicos, rasgueo de guitarras y mucho blues… y mucho rocanrol.

martes, enero 15, 2008

Huellas de Gerardo

Ilustro esta entrega con la serie Deseos,
de Gerardo María Aguilar Tagle.


Del Evangelio según Juan Carlos
por Juan Carlos Aguilar Tagle

Poca actividad durante esta semana, hermano. Supongo que estarás preparando los acordes precisos y preciosos para este viernes. Bueno, mientras tú te has estado alistando, yo he extrañado cada día más a Lalo. No sé si soy de efecto retardado y si apenas vengo reparando en que con cada despedida que sufrimos es también que vamos muriéndonos a cachos.

Hoy he subido un breve video al blog que recientemente inauguré. Es quizá un rincón que me he preparado yo mismo para depositar las lágrimas que me ocupan hoy en día, aunque haya nacido con la intensión de ser un homenaje a Lalo. Espero que tú, como yo, lo disfrutes. Te mando muchos besos.

Del Evangelio según Ricardo
por Ricardo Axel Márquez

Existen muchas formas en las que el recuerdo de algún conocido o familiar se instala en la memoria. Gerardo María Aguilar Tagle no fue amigo desde la infancia, ni compañero de colegio, ni de profesión. Gerardo fue una de esas amistades que extrañamente se adquieren en la adultez, cuando el mundo de las personas pareciera estar construido y delimitado; y sin embargo nos dimos la oportunidad para que ésta floreciera. La sembramos aquí, en la red.

Posterior a una noche que aprovechamos Monik y yo para marcharnos de solteros a disfrutar de nuestra presencia y de nuestra charla, y a paladear los sabores de algún restaurante de la Condesa, salimos con cuerda para la diversión, aunque sin tener definido un lugar donde parar. Camino a casa, la casualidad permitió que me desviara de la avenida Insurgentes, sobre Baja California. Entre la charla y la sonrisa de Monik, descubrimos el rótulo que anunciaba al Ruta 61. Ante mi pregunta, mi amada compañera asintió:

-¡Entremos! Finalmente lo importante es que lo descubriremos juntos…

Así que entramos al sitio, sin saber que pisábamos la misma Catedral del Blues en la Ciudad de México. La banda sonaba con una calidad pocas veces disfrutable en un bar. El nombre de la misma nos parecía de un ludísmo rayado en lo absurdo: Las Señoritas de Aviñon.

Entre copas y rolas, andaba un tipo disparando a diestra y siniestra su cámara fotográfica. Era evidente que disfrutaba el hecho de capturar imágenes de la banda y de los parroquianos, al mismo nivel que disfrutaba la música producida por la banda y el whisky con el que de vez en vez humedecía el paladar. Uno de los gestos que acompañaban su casi permanente sonrisa, me recordaba al personaje de la ancestral serie de televisión Los Locos Adams, al mismo galán Homero Adams, aquel que era seducido por las frases que en francés solía pronunciar Morticia.

Cuando la segunda banda, Vieja Estación, interpretaba alguno de los blues que más disfruto (quiero creer que era The thrill is gone), el personaje se nos acercó y, sonrisa mediante, pidió anuencia para fotografiarnos. Monik -que es una incrédula- y yo, que ya había sacrificado mi alma, seguros de que no podría capturar alma alguna, aceptamos.

-¿Dónde he visto a este tipo?, fue una pregunta que rondó nuestra mesa por el resto de la noche. Ya iniciada la mañana, salimos con todo y nuestra alegría del bar… y nos dirigimos a casa. Antes de que el sol anunciara formalmente el inicio de la mañana sabatina, creí recordar algo. Me levanté y busqué entre los casi fosilizados acetatos y vinilos de 33 revoluciones. Pero no encontré nada.

Seguimos asistiendo, casi religiosamente, al bar.

Pasaron los días, hasta que de forma causal, disfrazada de casual, encontré la página del Ruta 61, y ahí la liga al blog de El Blues de La Estufa Divina. Leí algunas líneas, y debí retirarme por asuntos meramente mundanos (entre otros, la hora de la comida).

La imagen del fotógrafo y el nombre del blog se habían estacionado en el hemisferio cerebral, justo donde inconciente y desordenadamente guardo las cosas relativas a la memoria. De súbito, recordé parte de la historia contenida en una rola, donde una calenturienta muchacha cree descubrir en el piloto de su estufa al mismísimo Espíritu, y no precisamente el de San Luis, para desilusión de Lindbergh, sino el Espíritu Santo en persona, ese que según la tradición pintó de cornudo al tal San José de Costa Rica, cubriendo la falta con el inició de la mítica virginidad mariana.

El fenómeno recordatorio también trajo el tarareo de alguna rola, donde escuchaba, como disco rayado una frase: No voy a votar, no, no, en los comicios… y algo más: voy a cambiar la tornamesa de lugar..., ignorando el inicio, el nombre y el final de la misma. Con ella, apareció la imagen de un tipo vestido de sacerdote católico cantando algunas rolas cuyas letras y ritmos no recordaba, pero que me arrojaron finalmente un nombre: Mamá-Z.

Con las horas, los recuerdos, aunque vagos aún, trajeron más nombres; Botellita de Jerez, Rockotitlán, el Hotel de México, el Altillo y muchos más. Recordé, con el paso de los días, dos cosas más: la cara de mis amigos cuando, tocadiscos de por medio, les hacía escuchar la rola antes recordada, Parir Chayotes, y les preguntaba si no la consideraban un himno al amor. Nunca lo entendieron. De hecho, sigo creyendo que se requiere de un espíritu verdaderamente lúdico y un mínimo de bagaje cultural para disfrutar los trabajos de los mamacetos.

El siguiente recuerdo recuperado fue del poseedor del 50% de mi infinito nepotismo: Ricky. La otra mitad pertenece a Axel. ¡Mis amados hijos! Una mañana dominical, Monik y yo decidimos levantarnos un poco más tarde. Escuchamos al niño (hooligan en ciernes), quien recién había aprendido a caminar. Bajó de su cama y se dirigió al librero donde colocaba mis discos, tiró algunos al suelo y divertidamente se paró sobre los discos, imitando a Nureyev.

Al levantarme y descubrir la escena, su sonrisa me mostró que Alá es dios y Mahoma su profeta. Esta divina visión evitó que me convirtiera en un moderno Herodes. Sin embargo, vislumbré las razones del hijo de Antípatro el Idumeo.

Las perdidas de tal batalla fueron numerosas y bastante dolorosas, mi Pearl Harbor resultó, entre otros discos destruidos, el de Máma-Z y el Ombligo de la Luna de Luis Pérez. Sin hacer mención de mis discos italianos.

Entre mis recuerdos, volvió el de la sonrisa del fotógrafo de Ruta 61. Sin duda, era la misma que la del santo cantante de algunos lustros atrás.

Por esos días, hice caso a Manolito Dávila y aperturé mis blogs, iniciando los comentarios en el blog de quién hasta entonces supe se llamaba Agustín Aguilar Tagle. Curiosamente, quien contestó algunos de mis comentarios fue Tlacuiloco (Gerardo María Aguilar Tagle). Así conocí su blog, e iniciamos un intercambio de comentarios.

Algunas semanas más tarde, cuando las visitas sabatinas al Ruta 61 eran parte de la diversión de fin de semana, asistí al lugar en compañía de mi hijo Rick, quien había escuchado alguna charla con mis amistades, lo que despertó su curiosidad por conocer el lugar y escuchar al guitarrista de las Señoritas de Aviñon, el señorito Octavio Herrero.

Era la primera vez que mi hijo y yo tomábamos una copa. Él me hacía algunos comentarios sobre la técnica de Octavio y las diferencias con la forma de tocar de Santiago Espósito, guitarrista de Vieja Estación. En esas disertaciones ponía toda mi atención, cuando pasó junto a nuestra mesa un tipo enmezclillado y pelo largo. Pensé en Agustín con peluca. Cuando volvió a pasar junto a nosotros le pregunté:

-¿Tú eres Tlacuiloco?

Por respuesta me obsequió una sonrisa y me ofreció la mano:

-Tú eres....

-Axel, completé la frase.

De inmediato, se dirigió a mi hijo y le contó muchas lindeces sobre mi persona. Aunque varios de los calificativos empleados para describirme me eran absolutamente desconocidos, me hizo sentirme orgulloso de la persona que describía. Adopté las flores con todo y maceta. Sonriendo remató con un ¡Cuídalo mucho!

-Ahora charlamos un poco, Axel, dijo en tanto se dirigía a su mesa.

Minutos más tarde, Maru (su esposa) y LuzE (su sobrina) conversaban con nosotros, como si nos conociéramos de mucho tiempo antes. Mi hijo estaba gratamente sorprendido, y su sorpresa aumentó cuando le dije que era la primera vez que nos estrechábamos la mano e intercambiamos saludos. Seguimos escuchando la música. El ambiente se había tornado mágico, casi inverosímil.

Debió subir Rick al sanitario (las bebidas exigían el acostumbrado tributo al mingitorio). Cuando volteé, en la mesa de junto estaba un tipo semisentado, con los codos apoyados sobre la mesa y deteniendo su cara entre las manos. Al encontrarse nuestras miradas, sonrió con esa mirada infantil y pícara que se dibuja en la cara de Jaime López. Una vez más, intercambio de sonrisas y saludos. Minutos antes, Gerardo me había anunciado que lo esperaba. Cuando terminaron de tocar los músicos de Las Señoritas de Aviñon, Octavio, que ya nos veía como parte del reciente inventario del bar, se acercó a saludarnos. En ese instante, Gerardo desde su mesa expresó:

-¡Axel sabe más de Mamá Z que tú! Evidente broma, ya que Octavio es cofundador y guitarrista de dicho grupo.

La velada continuó intensa. Cerca de las tres y media, mi hijo y yo nos despedimos, y dejamos a Gerardo con su compañera y amigos en pleno disfrute. Después nos enteraríamos que Gerardo había pulsado la guitarra para interpretar un par de rocanrroles. Lamentaríamos no habernos quedado más tiempo.

El humor nos permitió disfrutar la vida en varias ocasiones. Pero las charlas sobre temas sustantivos siempre estaban presentes, desde diversas ópticas. En los siguientes tiempos, asistimos a concentraciones políticas.

La forma de ser y los compromisos de ambos impidieron en más de una ocasión la asistencia al teatro o al cine: generalmente, cuando tengo un tiempo, llamo a mis amigos y en ese mismo instante programamos algo; Gerardo, en cambio, debido al cuidado que requiere su padre, no podía tomarse ese tipo de libertades.

Sin embargo, al finalizar la marcha en la que se decretó el plantón de Reforma, aceptó acompañarnos, con todo el grupo de Contreras (algunos de actitud y otros de apellido) a nuestra casa, la cuál siempre hemos tratado la hermosa Monik y este su charro vengador de hacerla la casa de todos.

La amistad mostró los brotes propios del cultivo. Llamadas teléfonicas, visitas con cierta frecuencia e incluso una invasión gourmet-punitiva en busca de El Perfecto Chile en Nogada a las tierras de la antigua Tlaxcala, donde David Tlacaelel Contreras y su bella familia nos recibieron como solamente ellos saben hacerlo.

En una de las visitas a casa, pidió a mi hijo Rick que le mostrara sus adelantos en la guitarra, y después de escuchar algunos acordes se volteó y me dijo:

-Quiero tocar con ellos. Me gustaría escuchar mis rolas al ritmo de los jóvenes- y se dirigió a Rick -Invítame a tus ensayos, quisiera juntar una banda, pero de chavos, y tocar en algunos sitios.

Días después, me dio un CD para que los muchachos lo escucharan. El tiempo impidió concretar el proyecto.

En julio de 2007, recibí una llamada de Gerardo. Planeamos algunas cosas, charlamos un buen rato… y cuando parecía que terminábamos la plática, me dijo que quería hacerme algunas preguntas sobre algunos cambios en su estado de salud. Me preocupó lo que me contaba, y debido a ciertos compromisos míos, prácticamente le supliqué que fuera de inmediato al consultorio de Monik, cosa que prometió hacer inmediatamente. Hablé con Monik y le informé de los antecedentes que por teléfono me había descrito Gerardo, coincidimos en que podría ser algo serio...

Fue en esas circunstancias como se inició nuestra cara amistad, misma que nos llevó a conocer a otra serie de personajes (quienes también eran atraídos por el magnetismo y la sonrisa franca de Gerardo y su Marugenia) y a andar por varios caminos, marchas llenas de esperanza, protestas donde desfogábamos nuestra frustración política y alimentabamos el deseo del cambio, charlas donde había cabida y respeto para quienes disentían o mantenían una posición de crítica. Amistad que creció al amparo del pan, el vino y la sal compartidos.

¡Tenía una forma de hacer sentir bien a la gente! A cada llamada, respondía con un Estaba pensando en ustedes, les iba a marcar ahora mismo, lo que me hizo creer en mis poderes adivinatorios.

En alguna de esas llamadas, me dijo que celebraba su cumpleaños y me expresó el deseo de ir a Tlaxcala, en pos de La Santa Nogada. Ante la imposibilidad de ir, le dije que le haría un obsequio. Tras aguantar una serie de preguntas acerca del mismo, le dije que sería algo para comer.

El día acordado debí atender algunos compromisos, así que recibí tres llamadas de él, la última informándome que saldría a la esquina, pero que no tardaría, por si yo llegaba en ese lapso. Ya por la tarde, cuando finalmente llegué a su casa, su cara se iluminó y afloró una enorme sonrisa al descubrir que el platillo que le llevaba era una ocurrencia mía, un sustituto de los chiles en nogada, calabacitas rellenas y bañadas en salsa de nogada.

El día 6 de diciembre pasado, le llamé y después del protocolo antes descrito -y ante nuestra insistencia de que visitara al médico tratante para que analizara el desarrollo de su operación-, me dijo que marcharía el sábado 9 a Acapulco.

El 13 llamé a Acapulco. Un sorprendido Jerry me contestó que su padre aún se encontraba en México. Algunos días más tarde, volví a llamarlo, ahora a su casa de México. Me anunció que esta vez sí iría a Acapulco, no sólo para visitar al doctor sino para arreglar su residencia de vuelta en el puerto.

Me explicó que el acostumbraba vivir por ciclos de más o menos tres años en cualquier lugar. Era un nómada.

El sábado 16, aunque algo tarde, decidí visitarlo. Lo encontré animado con su viaje, aunque reportó algunas molestias. Hicimos algunos comentarios sobre su régimen alimentario, tomamos café y acordamos desayunar a la mañana siguiente. Después del desayuno, viajaría a Cuernavaca, donde arreglaría algunos asuntos antes de continuar a Acapulco. Cuando me despedía, me dijo picadamente:

-Axel, cometí un pecadillo por ahí: Maru y yo festejamos nuestro aniversario, y comí pastel de chocolate; pero ya mañana se lo contaré a Monik…

A la mañana siguiente, lo llamé para anunciarle que pasaríamos por ellos; pero se excusó diciéndome que le habían ofrecido llevarlo a la terminal de autobuses y que quería aprovechar el tiempo para ordenar todo. Quedamos de festejar su regreso con una comida. Monik, que había escuchado la charla telefónica, les volvió a marcar para despedirse de ellos y desearles buen camino. Cuando habló con Gerardo, el le comentó que tenía algunas molestias digestivas, que insistió se debían al pastel.

El viernes 21, Monik me preguntó si tenía algunas noticias de Gerardo. Llamamos al teléfono celular, no obtuvimos respuesta.

El sábado 22 me levanté raramente temprano y vine al ordenador con la intención de leer algunos blogs y quizá escribir alguna cosa en los abandonados blogs míos. Lo primero que abrí fue Ruta 61 y la liga de Agustín Aguilar, dónde anunciaba la desaparición de su querido hermano.

La lectura me dejó paralizado, llamé a Monik y de igual forma se sorprendió. Nos abrazamos, sin saber que decir ni que hacer. Solamente pude llamar y expresarle a Agustín nuestra solidaridad.

Con los días sucede algo extraño: no podemos hablar en nuestra casa de Gerardo en tiempo pasado. Constantemente viene a mi mente su imagen, con esa sonrisa pícara del infante que ha hecho alguna maldad. He llegado a pensar que su desaparición es una broma, o bien que terminado su ciclo nos encontraremos en alguna marcha o en un plantón, para que al término de éste vayamos a arreglar el mundo en medio del la comunión del pan, la sal y una copa de whisky.

Por lo pronto, Gerardo, no faltes el 18 de enero al Ruta 61. Maru, recuerda que aquí tienes a dos amigos. Recibe un saludo y un doble abrazo.