domingo, enero 14, 2007

Peaches Staten en Ruta 61

Tania Molina recuerda lo que sucedió el viernes 24 de noviembre, después de la apertura del X Festival de Blues:

La noche apenas había comenzado. Luego del concierto, varios músicos fueron invitados por amigos a visitar nuestro propio oasis blusero: Ruta 61. Vieja Estación, banda que tocó esa noche, invitó al armonicista Billy Branch a echarse un palomazo. El espíritu del blues escuchó el llamado e hizo de esa madrugada una de las más memorables para los asiduos a ese bar. Aquello terminó en una tremenda fiesta, en la que tocaron juntos músicos de distintas bandas invitadas al festival. México juntó en un mismo escenario a artistas que en Chicago andan cada uno por su lado (algunos intercambiaron tarjetas de presentación, prometiendo establecer contacto a su regreso). Aquello fue una gran celebración de la vida, del gozo y del dolor. La cantante Peaches Staten dijo: "Es como estar en un club de Chicago", y Billy Branch exclamó en español desde el escenario: "¡Aquí estoy en mi casa!". "When we get together/ everything is gonna to be all right", cantó el tecladista John Kattke. Y sí, ésa era la sensación, "cuando nos juntamos, todo está bien".

Hasta ahí Tania (y de ella recomiendo leer su más reciente reportaje, que trata sobre Bruce Iglauer, creador de Alligator Records). Sólo añado algunos de los nombres de los músicos de Chicago que entonces nos acompañaron: Billy Branch, Peaches Staten, Zora Young, Nick Charles, Dave Specter, Mose Routes, Harlan Terson, Shirley Johnson, Jeffery James, Cig Anderson y Marty Binder. Y para coronar el encuentro, también estuvieron con nosotros Marie Dixon y K. Dixon, viuda y nieta del divino Willie Dixon.

Ahora, va su servilleta.
Quienes las noches del 24 y 25 de noviembre pasados tuvimos la fortuna de estar en Ruta 61, fuimos entonces testigos de la presencia en el escenario de un cúmulo milagroso de músicos chicaguenses (chicagoans, dicen los guasingetones). Todos juntos, hicieron de la velada una de las más hermosas en la historia general del blues y en la historia nocturna de nuestra ciudad.

Entre esos músicos estuvo Peaches Staten, a quien vemos en la foto anterior en amena conversación con Ezequiel Espósito, el Polaco, voz principal de Vieja Estación.

Lo que sigue es lo que de esta bella mujer escribí en el programa de mano del X Festival de Blues, organizado por nuestro querido Raúl de la Rosa. Hay, por supuesto, mucho de plagio internético en esto, porque estoy guardando mis palabras sobre Peaches para fines de enero, cuando haga la reseña de su visita a nuestra ciudad y de sus tres presentaciones en Ruta 61.

La Staten es hija legítima del Delta del Mississippi. Desde edad muy temprana, Peaches estuvo rodeada del blues de Chicago, porque su padrastro trabajaba como disc jockey en varios clubes de la ciudad, y su madre pertenecía a un club social a cuyas fiestas nunca faltaba algún buen músico de blues. Además, Peaches trabajó como mesera en el Rosa´s Lounge (en el programa de mano puse, tontamente, que Peaches había sido mesera del Mama Rosa´s, olvidando que en México contamos con un restaurante de comida mexicano-italiana llamado así, precisamente, pero que nada tiene que ver con el lugar abierto por Tony Manguillo en 1984).

La versatilidad y la fuerza de su voz, en la que algunos encuentran influencias de Bessie Smith, Billie Holiday y Koko Taylor, la han llevado a compartir escenario con Buddy Guy, Junior Wells, la misma Koko Taylor, Dr. John, Billy Branch y muchos otros.


Conmovida, agradecida y encantada por la respuesta del público, la extraordinaria e inolvidable Peaches Staten vuelve a la Ciudad de México para presentarse en Ruta 61 los días 18, 19 y 20 de enero.

¡Por amor a ti mismo, lector mío,
aparta tu mesa ya!


Mira, hagamos un trato. Llama al 5256-0667 ó al 5211-7602, y haz tu reservación para cualquiera de los tres días. Hecha la reservación, envíame un mensaje a bastaturostro@gmail.com e infórmame sobre el día en que piensas aparecerte. Yo te llevo entonces tu credencial del Club de la Estufa Divina, identificación que te hará merecer una cerveza gratis y (si la diva se deja) una fotografía con la misma Peaches Staten.

El Club de la Estufa Divina
Génesis 18, 23-33; 19, 24-25.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a los 28 lectores que, cariñosos, se tomaron la molestia de escribirme en recientes días. Apenas me encuentre con cada uno de ellos, les haré entrega de su respectiva credencial del Club de la Estufa Divina, junto con una deliciosa cerveza en Ruta 61.

Va aquí la lista de los primeros 27 lectores, con su número de credencial y, en algunos casos, su fotografía y una liga hacia su propio espacio virtual.

Jaime Holcombe
Voz y guitarra de Las Señoritas de Aviñón
Credencial 001

José Manuel Gayosso
Credencial 002

Eduardo Serrano
Fundador de Ruta 61
Credencial 003

Héctor García Chavarría
Credencial 004

Ícaro
Credencial 005

Leyenda viva del rock and roll
y astronauta retirado
Credencial 006


Javier García
Baterista de Las Señoritas de Aviñón
Credencial 007


Maricarmen González Tavira
Terapeuta Holística
Credencial 008


Antonio Miranda Duarte
Médico
Credencial 009

Carlos Carabba
Guitarra y voz de Bufones Dementes
Credencial 010

Golf R
Credencial 011

Marie Alvarodíaz
Correctora de estilo
Credencial 012

Corina Gutiérrez Corona
Credencial 013

Luis David Contreras
Poeta
Credencial 014

Claudia Treviño y Julián Juárez
Vitralistas
Credenciales 015 y 016


Francisco Cervantes y María Fernanda Gutiérrez
Músicos
Credenciales 017 y 018

Judith
Colibrí
Credencial 019

Nicolás Martínez Marentes
Guitarrista de D-Lyria
Credencial 020

Ezequiel Espósito
Voz y guitarra de Vieja Estación
Credencial 021


Ignacio Espósito
Baterista de Vieja Estación
Credencial 022
Octavio Herrero
Guitarrista de Las Señoritas de Aviñón
Credencial 023

Carolina Román Mallada
Diseñadora Gráfica
Credencial 024

Daniel Martínez Saucedo
Compositor
Credencial 025

Gilles Aniorte
Productor de Radio
Credencial 026

Marie Croix
Desde Chiapas
Credencial 027


José Luis Sánchez
Tecladista de Vieja Estación
Credencial 028
Yo sé que otros lectores de esta bitácora no tuvieron tiempo de enviar su mensaje para confesar su adicción.

Santiago Espósito
(extraordinario guitarrista), por ejemplo, me decía (y le creo) que él entra con cierta frecuencia. Me consta que lo hace Octavio Herrero (uno de los mejores guitarristas de la ciudad y acaso el mejor y más enterado escucha de blues en México), y que el Polaco (Ezequiel Espósito, la hermosa voz de Vieja Estación) me lee los viernes, siempre y cuando no hable de política ni de mis problemas amorosos (de hecho y como esta bitácora es relativamente atemporal, el comentario de don Ezequiel ya aparece en la entrega anterior).

Supongo que Josefáin Sánchez (el Nicky Hopkins de Buenos Aires) entra de vez en cuando, lo mismo que Mauro Bonamico (bajista hijo mío)… y Carolina Román, catalana preciosa, me sigue los pasos desde Barcelona. Pero ni Santiago, ni Octavio, ni el Polaco, ni Josefáin, ni Mauro, ni Caro recibirán su credencial hasta que no se tomen la molestia de escribirme y declararme su veneración. Ahora, el mensaje deberá ser: Agus mío, Señor Dios Rey de los Ejércitos, yo no soy digno de que vengas a mí… pero una palabra tuya bastará para sanar mi alma.

Entonces, no se diga más: Nos vemos el jueves 18, el viernes 19 y el sábado 20 de enero en Ruta 61, para aliviarnos con el blues de Peaches Staten.

Sólo una advertencia: el cupo es limitado, por lo que a cierta hora (lleno el Hoochie Coochie Bar) ya no hay posibilidades de meterse. Por eso, insisto en que llames hoy mismo a Lalo Serrano, dueño de Ruta 61 (5256-0667 ó al 5211-7602), para que lo comprometas a reservarte una mesa.

El reporte más reciente de Lalo Serrano
(martes 16, 21:00 horas), dice:
Las reservaciones para cada uno de los tres días
ya rebasan el 85%.


Conste que lo estoy diciendo con tiempo. Luego, que nadie se queje.

lunes, enero 08, 2007

De aquí no me levanto…

Me declaro en huelga. No pienso escribir más hasta no saber quién está leyendo esta bitácora. Si eres lector frecuente, te pido que me mandes un mensaje a bastaturostro@gmail.com…

El mensaje debe decir: ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita!

Si en esta semana no me llegan veinte mensajes, me olvido de esta inutilidad. Y que el mundo se las arregle solo. Me está cansando gritar en el desierto.


LUNES 8

Mensaje 1 (Jaime Holcombe): ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita!

Mensaje 2 (José Manuel Gayosso): Qué tal, Agustín. Soy uno de los 14,095 incautos que han entrado a tu página, y te recuerdo que la mayoría de la fauna en un desierto es poca y se encuentra escondida (pero bien adaptada y resistente a su medio. No sé del mundo, pero uno que otro incauto sí... o al menos alguno de los 14,095... Un saludo.

Mensaje 3 (Eduardo Serrano): ¡Ya, no seas mamón y ponte a trabajar, carajo $&/))/&$!

Mensaje 4 (Héctor Hugo García Chavarría): Aunque nunca he puesto ningún comentario, soy lector frecuente y, además, me gusta mucho el blues.

Mensaje 5 (Ícaro): ¡Yo sí te leo! Nomás que el fin de año me ha traído de un lado pa'otro. Abrazo.

MARTES 9

Mensaje 6 (Gerardo Aguilar Tagle): Recuerda que de ti dependen varias familias (músicos, meseros, cocineros, garroteros y dueños). Tu obligación es seguir manteniendo esta bitácora.

Mensaje 7 (Maricarmen González Tavira): ¡Agussssss, no puedes hacerme esto! Apenas empezaba a ser famosa, gracias a ti No seas payaso y huevón, sigue escribiendo. Me encantan tus historias.

MIÉRCOLES 10

Mensaje 8 (Francisco Javier García): ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita!

Mensaje 9 (Antonio Miranda Duarte): Estimado Agustín, soy otro de los incautos que te lee, así que por favor deja la huelga y regálanos otras historias, comentarios, viajes, etc.

Quería acudir al Ruta 61 para saludarte y desearte lo mejor para este año, dado que ésta época se presta para esos efectos; pero un imprevisto me ha dificultado regresar últimamente a ese lugar maravilloso.

Recordarás que conociste a mi familia el domingo que concluyó el X Festival de Blues. Íbamos Ivonne y yo con mis hijas, Ivana y Romina. Pues a Ivana, la mayor, le detectaron una especie de quiste en un hueso del tobillo hace unas semanas y tuvieron que operarla la semana antepasada. Siempre nos dijeron que era sencillo... pero una cirugía es una cirugía, y si se la van a realizar a Ivana... pues ya no es tan sencillo.

El hecho es que ya pasó y afortunadamente todo salió bien.

De verdad, tenía ganas de saludarte y saludarlos, y agradecerles por el excelente trato que he recibido. Así que, Agus, voy a pedirte un favor: que seas mi emisario y lleves mi agradecimiento, saludos y mejores deseos a todo el equipo del Ruta 61. No a todos los he tratado, pero no importa. Especialmente, a Lalo, a José Luis (orgullo de tu nepotismo) y, por supuesto, a mis queridos amigos Mauro, José Luís, Santiago, Ignacio y al buen Polaco.

Muy pronto estaré de regreso para disfrutar de ese magnifico sitio, para saludarte personalmente y para verte con tu inseparable cámara bailando en franca pérdida de la compostura, a veces.

Recibe un afectuoso abrazo.

JUEVES 11

Mensaje 10 (Carlos Carabba). ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! Hola, Agustín. Estoy leyendo esta bitácora. Llegue a tu blog por medio de la pagina de Vieja Estación, hace ya mas de un año y pico de esto, y me enganchó. Cada vez que puedo, leo tus líneas. Me parecen muy inspiradoras y muy nobles. No me preguntes por qué, pero así lo siento. A los chicos de Vieja Estación los conocí allá por el 2001, cuando tocaban (tocábamos) en un bar llamado Antiguo Zanatta, y se hacian esas zapadas interminables y borrosas… pero increíblemente excelentes. Me gusta mucho el rock y el blues. De hecho, tengo una banda de rock llamada Bufones Dementes, acá, en Argentina. Podés entrar en nuestra pagina para descargar nuestro primer demo grabado con Fabio (el de Fabylon Shuffle): www.bufonesdementes.com.ar

Espero que no me saques una lectura diaria tan placentera, de donde siempre aprendo algo, donde me transportas a otro lado con tus historias. A ver si aparecen los 6 ó 7 locos que faltan para hacerte recapacitar.

Creo que me enganché cuando contaste las sesiones de grabacion de el segundo disco de los chicos. y de ahi no paré. Entro casi todos los dias con algo de tomar en mis manos, para disfrutar del viaje. Continúa con el blog, porque realmente es muy bueno. Mis más sinceros saludos desde el Culo del Mundo (Argentina).

Mensaje 11 (Golf R). Ja ja ja. ¡Cabritone! El mundo aún sigue necesitando de tus ideas plasmadas en letras, es sensacional leerte.

Soy mas chilango que las marchas capitalinas. No tengo el gusto de conocerte, pero sí tus letras. Hace ya bastante, como alrededor de un par de años, entré al Ruta… Me late mucho el blues, aunque debo admitir que, aunque tengo algún material discográfico, estoy perdido en ese mundo. Pero, sin desviar el tema, es que entro a la pagina de Ruta… y aquí es entonces donde puedo pasar un buen rato agradable leyendo tus letras, que, aunque no sé cómo describirlas, son diferentes a las letras tradicionales. Bueno, sin tanto choro, escribes de maravilla, la verdad, tienes unas ondas bien increíbles en tu mente. Bueno, sin más, me despido, no sin hacerte saber que seguiré manteniendo mi deleite al leer tus letras, además de seguir tratando de descubrir ese misticismo de tu andar. Que estés muy bien. Fue un verdadero gusto saludarte.

Mensaje 12 (Marie Alvarodíaz). ¡Coño, Agus! Parece mentira, chico. Parece mentira que, a estas alturas del partido, aún no te hayas dado cuenta de que EL MUNDO TE NECESITA ACERE.

A ver, dime, ¿tú qué crees que hago todas las mañanas al despertarme? A ver, dime, ¿tú de qué crees que se alimenta mi alma? No seas para frita, Agus, y déjate de boberías y siéntate de inmediato frente a la puñetera computadora… o te voy a cagar a hostias, joder. Hoy regreso en la noche al DF, y si mañana al despertar no veo nada escrito por ti, la entrada de cocotazos, tío, no te la va a quitar nadie. Te quiere, Marie.


Mensaje 13 (Corina Gutiérrez Corona). Llegué a tu blog por recomendación del buen Ícaro, y encontré una grata sorpresa. Espero que este mensaje sirva para que desistas de esa idea de dejar de publicar por el hecho de "no tener lectores". Aunque… si la decisión está tomada, ni hablar. Espero no sea así. Saludos.

VIERNES 12

Mensaje 14 (Luis David). ¡Joder, Agus! ¿Qué no piensas en mi necesaria ración de Blues? ¿Y qué va a suceder cuando, el día de mañana, nos encontremos con que el precio de la información blusera se elevó por tu salida? ¡Razona hombre, que va a estar más caro que la tortilla calderónica! Confío en que hayas quemado todos eso karmas negativos que te llevan a amenazar a la humanidad. Tus fans te lo demandamos. Un abrazo.

Mensajes 15 y 16 (Claudia Treviño y Julián Juárez). ¡En verdad el mundo te necesita ! Somos tus lectores asiduos e incondicionales, por medio del Blues de la Estufa Divina, nos enteramos de todo lo que pasa alrededor del Ruta 61 y del Universo del BLUES! Seguimos enamorados del Ruta y aunque no podemos estar físicamente, disfrutamos tus crónicas de los conciertos y más, como si estuvieramos ahí, y nos viajamos en el tiempo y el espacio con los relatos del blog. ¡No pares este viaje y síguenos guiando Maestro Agustín! Saluda a toda la Banda del Ruta 61 en especial al buen Lalo y dile a la tía Juanita que en la foto, ahí recostada se ve que no le duele nada!!!...

Mensajes 17 y 18 (Paco Cervantes y Marifer Gutiérrez). ¡Por favor, Agustín, el mundo te necesita! Espero no llegar tarde a tu requisito pero en el estricto sentido la semana se termina mañana a la hora que escribiste tu mensaje, así que no tienes pretexto y deberás contar mi correo como bueno... Y de hecho, te doy un tema más de pretexto para que no dejes la pluma virtual, y es que a Marifer y a mí nos debes unas fotos para publicar... Así que sin remilgos, póngase a chambear y deje de andar dando lata que ya tenemos mucho problema en el mundo real para quitarnos estos espacios y recovecos virtuales que nos ayudan a pasar mejor la semana.

LUNES 15

Mensaje 19 (Colibrí). ¡Por favor, Agustín! ¡El mundo te necesita! Hoy es 15 de enero, y el mundo sigue necesitándote. Llegué tarde, pero sin sueño, a tu blog. Pero conste que el mundo te necesita. ¡He dicho!

MARTES 16

Mensaje 20 (Nicolás Martínez). Escribe, ni que lo sufrieras tanto... Considérate afortunado, no hay mejor lector que Agustín. Yo también te leo, pero tú imagina que no (no quiero echarlo a perder).

Mensaje 21 (Ezequiel Espósito). Agustin, Dios de los Ejércitos Prusianos de mediados del siglo XIX, te exijo y, de rodillas ante ti, te suplico una acreditacion a tu selecto club de admiradores. No me interesa la cerveza, solo quiero ser miembro.

MIÉRCOLES 17

Mensaje 22 (Ignacio Espósito). Oiga usted, necesito mi credencial de socio por favor!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Sos grande Agus, te quiero mucho.

DOMINGO 21

Mensaje 23 (Octavio Herrero). Mi mensaje va muy tarde, lo sé, pero vale por 35. Sigue escribiendo. Te gusta a ti y a todos los que te queremos. No mames.

MIÉRCOLES 24

Mensaje 24 (Carolina Román Mallada). ¿Qué tengo que hacer para ganarme una credencial en tu blog? ¿Escribir un comentario públicamente?

VIERNES 26

Mensaje 25 (Daniel Martínez Saucedo). Me gustaría encontrarte la proxima semana en el Ruta 61 para brindar y todo eso. Se me olvidaba: seré la credencial 025, pues chequé la bitacora y ya la tiene una chava que espero conocer, como a todos, en Ruta 61 . El programa de Senderos del Blues ya lo he escuchado, y sin dudad es uno de mis favoritos. Cabe mencionar que lo que he aprendido del blues ha sido por medio de artículos, documentales y dvds piratas que compro en el centro (sé que no es bueno, pero algo he aprendido: quiénes son los grandes Big Mama Thorhton , Big Joe Turner, Muddy Waters , Otis Rush, etc...y Daniel Martínez ( ese soy yo, jajaja) . Te envío una canción que escribí. Es una parodia, si lo quieres ver así; pero es un blues gracioso, vale, es de lo primero que escribo pero tambien puedo escribir cosas serias como la inflación que puede provocar el alza al precio de la tortilla y cómo afecta al pueblo, sobre todo a los que nos gustan las carnitas (cuestan mas los tacos, jaja).

LUNES 29

Mensaje 26 (Gilles Aniorte). No dejes de escribir, aunque no haya mas credenciales para fans. Unbelievable, pero naci en el departamento de La Drome en Francia... en el número 26. Abrazos.

Mensaje 27 (Marie Croix). Hola, tienes mas lectores de los que imaginas. Yo leo cada semana para ver que pasó por la Ruta 61. Llegué a tu blog por la pagina del bar y... Bueno, aún no lo conozco, porque vivo en Chiapas; pero me encanta el blues. Visito el D.F. por lo menos una vez al mes, y le he pedido al galán que me lleve, pero nada más promesas y se me arrepiente. Cuando yo ya estoy puestisima, yo tambien tropiezo con el mismo hombre. ¿Será que las mujeres de provincia merecen la credencial del CED? Hay que aumentar ese indice de miembros feneninos en el club. Saludos y gracias.

LUNES 5 DE FEBRERO

Mensaje 28 (José Luis Sánchez). Agus mío, señor dios rey de los ejércitos, yo no soy digno de que vengas a mí, pero una palabra tuya bastará para sanar mi alma.

miércoles, enero 03, 2007

Los últimos días de 2006…

Mauro Bonamico, Lonnie Harrison y Maricarmen González Tavira
22 de diciembre de 2006

La Tía Juanita, a punto de caer enferma...

Pues yo no sé a quién hospedé dentro de mi hermoso cuerpo: si a un miembro de la familia Rhinovirus -que se dedicó a destruirme las células epiteliales- o a un hijo de los Orthomyxovirus -que me dio la estocada mortal con esa costumbre suya de usar el ácido ribonucleico como material genético.

Sepa la bola qué significa lo anterior, pero suena a Espeluznante Capacidad de Mutación, dirigida por Takashi Shimizu.

La cosa es que el viernes 22 de diciembre aún tuve fuerzas para estar en Ruta 61 y disfrutar del excelente espectáculo casero (La Estación Anciana y Las Señoritas de las Orejas), así como de la visita de Lonnie Harrison, joven bajista de Chicago que venía de tocar, esa misma noche, en el Teatro de la Ciudad, como acompañante de las Gospel Leaders (quintento de voces femeninas entre las que se encuentran nuestras ya viejas amigas Shirley Johnson y Deitra Farr).

Por ahí, en las mesas de arriba, andaba Maricarmen González Tavira, a quien desde esta bitácora damos la bienvenida, para que su presencia en el Hoochie Coochie Bar sea tan frecuente como su sonrisa.

Lo mismo hacemos con Carmen, nueva mesera (bueno, este saludo tiene atraso de algunos meses), y para ella deseamos que la noche le propine alegrías y buenos dividendos. Ya sabes, Carmen, que los meseros y las meseras de Ruta 61 son como nuestros hijos, así es que siéntete siempre apapachada y en familia.

Hasta ese momento, mi cuerpo había logrado evitar la clásica patogénesis viral con las armas del desdén: ¿Que no puedo fumar? ¡Ah, cómo que no! ¿Que no puedo tomar? ¡Uy, me canso! ¿Qué tengo que descansar? ¡Pues ahora me quedo a escuchar a Lalo y sus Insomnes hasta las seis de la mañana, que para eso soy joven y bello!

A la mañana siguiente... ¡San Martín de Porres! Ya podéis imaginar mi cuerpo después de la batalla.

Los diversos ejércitos de enzimas que mi organismo había enviado a la lucha de resistencia, fueron todos –o casi todos- derrotados por su propia incapacidad para eliminar las toxinas que yo mismo introduje en mi Waterloo decembrino. La fuerza prusiana de Von Virus obtuvo el triunfo definitivo dentro de mi propio y divino cuartel general.

A la mañana siguiente, un intenso dolor de encías me hizo sospechar que los romeritos de Fernando Lara, chef particular de Vieja Estación, no habían sido tales sino detritus de ornitorrinco psitacótico.

Inmediatamente, acudí con un joven médico de Farmacias de Descuento (veinte pesos la consulta), quien descartó el temor de envenenamiento. Diagnosticó, en cambio, una severa infección viral generada por una gripa mal tratada.

-Su presión es excelente, su peso el ideal. No se preocupe, esto se resuelve con Aciclovir…
-¡Ah, sí! ¿Qué?
-Aciclovir, doscientos miligramos de Aciclovir cada ocho horas, desde hoy y hasta el próximo sábado.
-Oiga, doctor, pero… ¿no es el Aciclovir medicamento para el tratamiento del herpes oral y genital en pacientes con VIH Sida?
-Pues sí… Pero lo va a consumir en tabletas. No se angustie.
-Doctor, no me asusta el medio sino el mensaje. ¿Me está usted diciendo…? Recórcholis, déjeme hacer memoria. Recuerdo haber besado con mucho amor a un baterista argentino, recuerdo haber discutido acalarodamente con una isleña, recuerdo haber bailado apasionadamente con una europea; pero...
-No, amigo mío, no. Es una gripa mal tratada, no más. Vamos atacar a nuestro Irak como lo hizo Estados Unidos en su Operación Libertad Duradera.
-La analogía me pone a temblar, doctor. ¿Ya sabe cuántos soldados guasingetones han muerto en Irak?
-Tres mil, aproximadamente. ¿Pero qué valor tiene esa cifra ante el rotundo triunfo de la libertad y la civilización? ¡Estamos luchando contra la barbarie y el pecado!
-Doctor, supongo…
-¡Usted supone, yo creo, señor, yo creo! ¿Entiende la diferencia entre la especulación inútil y la fuerza de la fe?
-¿Me está acusando de pecador? ¿Me está diciendo que mi padecimiento es fruto del demonio?
-Estoy insinuando de la mejor manera posible que lleva usted una vida desordenada y pecaminosa, desde que Lalo Serrano le abrió las puertas del vicio y el desenfreno, haciéndole creer que puede conducirse por la vida como si tuviera 18 años…

Así que pasé una semana, la última de diciembre, sin disipaciones. Ahora, medianamente recuperado, estoy listo para volver a Ruta 61, para gozar del blues y de los amigos.

martes, enero 02, 2007

La luz del Cronopio Mayor


Bienaventurados los cronopios,
porque de ellos será la Historia.

El autor de esta bitácora electrónica lee, en el patio de casa (en la Escandón),
El Secreto de W. Storitz
, de Julio Verne,
en la versión española de Editorial Molino.

El ejemplar fue adquirido por don Agustín Aguilar Rodríguez
a principios de los años cuarenta, en La Ilustración,
papelería, imprenta y librería
ubicada entonces en la calle 2 Oriente de la ciudad de Puebla.
Fotografía: Gerardo Aguilar Sámano
Photoshop: Gerardo Aguilar Tagle

miércoles, diciembre 27, 2006

Heráclito y las mujeres

Nadie se baña dos veces en el mismo río, dice Heráclito de Efeso; pero, digo yo, hay que ir más allá: en realidad, el río no existe más que como resumen verbal de un instante.

Así, lo dicho por
Heráclito nos ayuda a aliviar nuestras ganas poligámicas: nadie se baña dos veces con la misma mujer.


Es más: no existe eso que llamamos mujer, más que como resumen verbal de un instante.


Las mujeres imposibles

Hay que distinguir entre el amor platónico y el amor imposible.

El primero se practica en el plano de las ideas y con muy poca intervención de los cuerpos, apenas la mínima y necesaria mediación (un beso, un abrazo, una caricia) para significar nobles sentimientos como ternura, lealtad, admiración... Es el amor que uno experimenta, por ejemplo y en distintos grados, con los amigos, con los hermanos, con los padres, con los hijos, con los perros y con los atardeceres.

Sin embargo, el amor platónico tiene su coronación dramática en aquellas parejas que pudiendo desbocar su erotismo en la alcoba, eligen no hacerlo, a veces por impedimentos morales, en ocasiones por neurosis poética.

Otra cosa es el amor imposible…

Las mujeres que nos gustan y que no nos hacen caso, son amores imposibles. Bueno, ni siquiera me parece atinado hablar de amores imposibles.

Mujeres imposibles, eso son: mujeres imposibles. Y las mujeres imposibles se vuelven, con el tiempo, mujeres insoportables. Por eso se les dice: ¡Ay, mujer, eres imposible!

Los idiotas amados y los sabios desamados

Reconozcamos que la primera etapa de la pasión amorosa vuelve a los amantes muy estúpidos y absolutamente ciegos. En cambio, aquellos que vivimos el desamor entramos al territorio de la sabiduría, porque nos vemos obligados al análisis y al entendimiento urgente de la realidad.

El amor al arte

No existe el amor al arte, existe el amor a los espejos. Nos gustan los espejos, aunque a veces nos enfaden sus reflejos. Escribo esto mientras escucho a Jacqueline du Pré tocar la Sonata para Violonchelo y Piano No. 1, de Brahms, a quien felizmente acabo de descubrir. ¿Cuál de mis rostros veo en este músico romántico? Un rostro hermoso, el de la serenidad que brota después del dolor y la desolación: el rostro de la melancolía.

Rostros

Después de ver una película de Leonardo di Caprio, conviene no asomarse inmediatamente a un espejo. Es una experiencia muy triste, amarga.

El cine y el cinito

Para hacer plática mientras como sushi con dos amigos (un francés y un uruguayo), comento que anoche pasaron por canal 22 la primera parte de Il mio viaggo in Italia (1999), de Martin Scorsese, y que hoy pasan la segunda parte, que no hay que perdérsela porque se trata no sólo de un valiosísimo documento sino también de una extraordinaria cátedra sobre el gran cine italiano (Rosselini, Blasetti, Visconti, Fellini y De Sica, sólo para comenzar).

A partir de la recomendación, se establece un interesante diálogo entre mis dos amigos.

A mí, en realidad –dice el francés-, no me gusta el cine italiano.
¡Bueno, bueno, a mí tampoco! –dice el uruguayo-. Pero hay cosas muy buenas, como La vida es bella.
-Prefiero el cine francés.
-Sí, yo también. Lo que acabo de ver es la última de James Bond…
-¿Y qué tal?
-No, no sirve. No es buena. Me pasó lo mismo que con El Planeta de los Simios…
-¡Ah, muy buena la primera versión!

Guardo silencio. Ya encontraré en otro momento con quién hablar de cine.

Ruta 61

Quienes hemos hecho de Ruta 61 nuestra segunda casa, tenemos ya en la biografía de nuestro placer momentos inolvidables, todos ellos ligados a la música y al hermoso encuentro de amigos que cada fin de semana se abrazan, chocan sus vasos y describen sus últimos avatares, todos ligados a la emoción inagotable de vivir la vida, esa criatura frágil y nunca suficiente.

Un chiste

-Oye, fíjate que llevo una semana viendo elefantes rosas… Entro al baño, y veo elefantes rosas. Entro a la oficina, y veo elefantes rosas. Voy por la calle, y veo elefantes rosas…
-¿Y no has visto a un psiquiatra?
-No. Sólo elefantes rosas.

Peter Green

El primer disco que escuché de Santana fue Abraxas, que contiene piezas extraordinarias, como Evil Ways, Soul Sacrifice y Black Magic Woman. Pero fue hasta 1973 cuando Octavio Herrero, el amigo que llegó para quedarse, me hizo saber que Black Magic Woman es una canción compuesta por Peter Green.

A veces, el respeto es disfraz de la indiferencia…

El respeto es, a veces, antifaz de la inapetencia, manifestación tácita de distancia emocional. Hay respetos que no caben en la pasión, en ninguna pasión. Porque toda pasión –estética, erótica o mística- es un ansia de meterse en otro, integrarse a otro, volverse el otro; avidez que sólo se satisface con irreverencias, con atrevimientos, con descaros, con blasfemias.

Y en la pasión, es frecuente cometer errores. Apolo nunca se equivoca. Dionisios, en cambio, siempre se extravía, siempre tropieza y rompe algo. Pero en sus estropicios descubre el sentido de la vida.

Stanley Clarke y George Duke

Para fortuna de la música, los pocos que estuvimos cierto sábado en el Teatro de la Ciudad (para escuchar a Stanley Clarke y George Duke) no nos intimidamos por la elegancia del recinto ni por sus 94 años de vida.

Percibimos la vida, la respiramos.

Y ahí estuvimos José Luis Sánchez (Josefáin, tecladista de Vieja Estación) y yo. ¡Cómo no íbamos a estar ahí, si los dos amamos la música de Frank Zappa!

¿Y eso qué tiene que ver?

¡Ah! Pues tiene que ver porque el gordo Duke participó en Chunga’s Revenge, 200 Moteles, Waka/Jawaka, El Gran Wazoo, Over-Nite Sensation, Apostrophe, Roxy and Elsewhere, One Size Fits All, Bongo Fury, Studio Tan, Sleep Dirt, Them or us, You can’t do that on stage anymore (I, II, III, IV y VI), Playground Psychotics, The Lost Episodes, Läther y Have I ofended someone?

No sé Josefáin, pero fue así como yo conocí a George Duke.

El aire y el sueño

Hace unos días, soñé que volaba en rehilete. Sueño más en aire que en agua. ¿Por qué será?

Bachelard y Catulo

Aunque desde pequeño presentí la diferencia entre el sueño y la ensoñación, no la entendí hasta que Bachelard medio me explicó.

No, perdón. Corrijo.

Gaston Bachelard me explicó completamente, fui yo el que entendió a medias.

Pero Bachelard nunca me ha sido fácil. Lo leo y no estoy seguro de haber entendido su pensamiento, acaso porque su bandera es la de Jules Laforgue, genio de corta vida (1860-1887) al que cita casi como para curarse en salud:

¡Método, método!
¿Qué deseas de mí?
Sabes bien que he probado
la fruta de la inconsciencia.

Como antípoda metodológica de Bachelard está Umberto Eco, y –ay de mí- tampoco en sus terrenos –los de la razón- logro acomodarme: llevo años leyendo las primeras cien páginas de Kant y el Ornitorrinco, y no puedo atravesarlas. Por eso, siempre vuelvo a los clásicos, como Catulo, ese hacedor de versos milagrosos que camina sobre la superficie de la poesía sin hundirse. Hay entre sus poemas, por ejemplo, uno que siempre me ha gustado, por contener esa valiosa urgencia amorosa que argumenta sobre la fugacidad del tiempo e intenta (con)vencer así sobre la mesura del decoro y de la duda:

Vivamos, querida Lesbia, y amémonos
y que las habladurías de los viejos puritanos
nos importen todas un bledo.

Porque los soles pueden salir y ponerse,
pero nosotros, tan pronto acabe nuestra efímera vida,
tendremos que vivir una noche sin fin.

Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien.

Luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta para ignorarla
y para que ningún malvado pueda dañarnos
cuando se entere del total de nuestros besos.

martes, diciembre 26, 2006

In Memoriam

James Brown
1933-2006

domingo, diciembre 24, 2006

Mohinder no es mitómano

El viernes, Marie me reclamó mis imprecisiones acerca de Mohinder Singh, el músico indio a quien conocí por ella en Ruta 61.

En honor a la verdad, me siento obligado a corregir lo dicho en la entrega anterior.

¡Pasa que estábamos hablando de dos conciertos distintos!

Mohinder
participó en el homenaje a George Harrison llevado a cabo en Liverpool, en The Cavern, el legendario lugar donde los Beatles comenzaron su carrera. Este concierto sucedió el 24 de febrero de 2002, nueve meses antes del concierto organizado por Eric Clapton en el Royal Albert Hall.

Esa vez en Liverpool, Mohinder acompañó en la tabla a Shalil Shankar (músico de cítara discípulo de Ravi Shankar), dentro de la pieza Raag Ganesha.

La lección es la siguiente: cuando una persona habla inglés en un ambiente de lengua española, es muy probable que muchos ineptos entendamos sólo la mitad de lo que dice. La otra mitad es cosecha personal:

-So, you played in THE concert for George Harrison?
-Well, I did it in A concert for him...
-Uy! ¡Oigan, oigan! ¡Mohinder tocó en EL concierto en homenaje a George Harrison. A ver, mi Mohis, autografíame el DVD del concierto...

Y Mohinder plasmó su autógrafo en el DVD de un concierto en el que no participó. Ahora, habré de adquirir el DVD del concierto de Liverpool... para que me lo autografié Tom Petty, que no estuvo en Liverpool ese 24 de febrero pero sí en el Royal Albert Hall.

Epílogo: En la entrega anterior, me faltó mencionar al doctor Stanilsaw Raczynski Gawin, catedrático de la Escuela de Ingeniería en la Universidad Panamericana y excelente músico, integrante de Las Señoritas de Aviñón. De él hablaremos con mayor detenimiento en una ocasión próxima.

Por otra parte y apenas el viernes pasado, nuestro amigo Gilles René Aniorte Tomassian (productor radiofónico en Estados Unidos) llegó a Ruta 61 acompañado de Lonnie Harrison, director de la tienda virtual MuzicWorld y excelente bajista. Esa noche, al calor de la alegría, Lonnie fue invitado a subirse al escenario para tocar con Vieja Estación. Ya era tarde, así es que pocos tuvimos la suerte de conocer su efectividad y su talento.


miércoles, diciembre 20, 2006

Mi vida cosmopolita

Para ganarme el pan diario, trabajo en el área de mercadotecnia directa de una agencia de medios. Ahí, tengo como jefe directo a un uruguayo. Arriba del uruguayo está un francés (a quien, a propósito, casé en Varadero –porque soy ministro plenipotenciario de todos los cultos, y hasta de los incultos tipo Paulo Cohelo, autor brasileño de frases tan estúpidas como la siguiente: Cuando quieres realmente una cosa, todo el universo conspira para ayudarte a conseguirla, que es la versión kitsch de Mateo 17, 20). Este francés rinde cuentas a un español. El español recibe órdenes de un joven de origen alemán.

Una de mis dos bandas favoritas está compuesta por argentinos, que además son mis amigos y con quienes he visitado varios estados de la República y también otras dimensiones. Uno de ellos, Ezequiel, apodado El Polaco, está casado con una guapa mujer en cuyas venas corre sangre germana.

La esposa de uno de mis amigos es una guapa francesa. La esposa de mi mejor y más íntimo amigo es otra guapura... pero de sangre inglesa. Tuve el gusto de conocer y tratar a Yoriko Yasukawa, linda japonesa que fue hasta hace poco representante de UNICEF en México.

Satanás, mi difunta esposa, se escapó con un judío y se fue a vivir a Venezuela. Mi primera novia vive hoy en Florida con un argentino que se cree inglés.

Acabo de despedir con un fuerte abrazo a Edouard Perromat, amigo francés que regresa mañana, no sé si a Toulouse o a Bourdeaux, para pasar el fin de año con su familia. Edouard fue miembro de Abracadaband, orquesta de músicos dedicados, entre otras rarezas, a interpretar la obra de uno de los más grande compositores del siglo XX: Frank Zappa.

A veces, las primeras luces del día me sorprenden discutiendo, llorando o nadando en whisky con una cubana. Esta bella cubana me presentó, hace como un año, a un músico de la India simpatiquísimo y mitómano (me aseguró que había tocado en el concierto en homenaje a George Harrison, en el Royal Albert Hall: me entusiasmé y le pedí su autógrafo en mi DVD de dicho evento; luego lo busqué en los créditos... y resulta que no aparece; pero, bueno, ya conocí a un músico indio). He hecho buenas migas con un excelente músico de Chicago. En Ruta 61, fungí como guardaespaldas de Grana' Louise... y luego de Deitra Farr, quien me autografió dos de sus discos con frases reveladoras (en uno, Te amo; en el otro, Te odio).

A mediados de los noventa, pasé una noche entera conversando sobre el EZLN con un académico de la Universidad de Chicago (nadie pudo seguirnos el ritmo, y el sol tibio de las seis de la mañana iluminó nuestro último vaso de whisky). Una vez, estuve sentado juntito a Ana Duato, chulada peninsular (José Luis, mi hermano, posó la mano sobre su pierna). A principios de siglo, conversé con el doctor Ricardo Pascoe y el embajador de Rumania sobre Eminescu, Ciorán y Ionesco (los tres habíamos leído La Cantante Calva y Las Sillas).

Estoy enamorado de una catalana chulísima, cuyo uso del participio pasivo me enloquece.

A fines de los ochenta, conocí en el Bar 9 a un hombre de Trinidad y Tobago, negro, alto, fornido, que estaba encantado con el rocanrol de Mamá-Z. Pero a él sólo lo traté de lejitos.

viernes, diciembre 08, 2006

Me duele...

San Francisco, California, diciembre de 1970.

Jann S. Wenner
: ¿Yer Blues fue una parodia intencional del movimiento de blues inglés?

John Lennon: No. Bueno, un poco, porque soy un poco… Todos somos tímidos (…). Sé que desarrollamos un estilo propio, pero en cierta manera seguimos siendo parodia de la música estadounidense (…). Nos cohíbe cantar blues de repente. Todos escuchamos a Sleepy John Estes y a todos ellos en la escuela de arte, como todos los demás. Pero cantarlo era distinto. Por eso me cohibía hacerlo.

Jann S. Wenner: ¿Cómo te calificas como guitarrista de rock and roll?

John Lennon: No lo hago mal. Técnicamente no soy muy bueno, pero puedo hacerla aullar y moverse. Yo era guitarrista de acompañamiento, y ése es un trabajo importante. Puedo impulsar a un grupo (…). En cierto sentido, me avergüenza mucho mi manera de tocar porque es muy elemental. No puedo moverme, pero puedo hacer que una guitarra hable. Richie Havens toca un solo acorde todo el tiempo, una guitarra muy funky. Parece que no sabe tocar, en el sentido común del término. Yo soy así (…). Una parte de mí dice: Sí, claro que puedo tocar porque puedo hacer que una roca se mueva. Pero la otra parte de mí dice: Bueno, quisiera hacerlo como B.B. King. Si me pones con B.B., me siento tonto (…). No sé, pregúntale a Eric Clapton, él cree que sí sé tocar (…). Yo soy un guitarrista y músico del tipo cinema-verité. Debes derribar tus barreras para escuchar lo que estoy tocando. Me gusta un fragmento que toqué en Abbey Road. Paul nos dio a cada quien una pequeña sección donde él toca, George toca y yo toco (…). Dicen que George es el cantante invisible. Yo soy el guitarrista invisible.

Jann S. Wenner: ¿Tocaste el obbligato en Get Back?

John Lennon: Yo toqué el solo en ésa, sí. Cuando Paul tenía un ataque de generosidad, me daba un solo. Cuando se sentía culpable (…), me daba un solo (…). Creo que George toca cosas hermosas en la guitarra, pero creo que está demasiado acomplejado para soltarse. Pero Eric también lo está. Tal vez ha cambiado. Todos están acomplejados. Bueno, todos lo estamos. Ése es el problema. Pero me gusta mucho B.B. King.
He aquí uno de los mejores retratos que se han hecho de John Lennon.
Su autor es otro de mis héroes: Gerardo Aguilar Tagle, leyenda viva del rocanrol.

John Lennon
, músico y compositor del siglo pasado. Nació en Liverpool, el 9 de octubre de 1940, en medio de las bombas lanzadas por los nazis contra las principales ciudades inglesas. Quedó huérfano de madre a temprana edad, y su padre dejó muy pronto la casa. Al final de su adolescencia y durante su primera juventud, formó parte de The Beatles, banda musical de los años sesenta que marcó un hito en la historia de la cultura en general y del arte en particular. Más tarde, durante casi toda la década de los setenta y hasta el final de sus días, se estableció en Nueva York con su segunda esposa, la artista japonesa Yoko Ono. La noche del 8 de diciembre de 1980, fue asesinado por un psicópata a la entrada del Edificio Dakota (estoy convencido de que si el asesino no hubiera sido condenado a cadena perpetua, hoy estaría organizando un homenaje a John Lennon en algún bar de la Ciudad de México).

Para establecer la gravedad de las heridas y antes incluso de subirlo a la ambulancia, uno de los policías hizo la pregunta de rutina:

-¿Sabe usted quién es?

La respuesta aún me provoca un nudo en la garganta:

-Soy John Lennon.

Camino al hospital, dentro de la ambulancia, el mismo policía tuvo tiempo de hacer la última pregunta y recibir la última respuesta:

-How do you feel?
-I'm in pain.

jueves, diciembre 07, 2006

El Blues de Chicago en la Ciudad de México V

Importante

Visita, lector sediento, la
Galería I y la Galería II
de El blues de la estufa divina.

En ambos espacios virtuales hallarás las fotos que tomé entre el 23 y el 26 de noviembre de 2006.


A la mera hora y aunque Jaime López tuvo la amabilidad de ofrecerme un pase como invitado suyo, preferí ser decente y solicitar al guardia de la entrada que consultara la lista de invitados de Raúl de la Rosa

-Agustín Aguilar Tagle, Aguilar Tagle, Aguilar, Aguilar. No, señor, no está en la lista.
-Bueno, pues muchas gracias. Voy a Donceles, a ver si ahí estoy registrado.
-Ándele, señor. Sí, porque aquí no, mire, aquí no está.
-Buenas noches.

En Donceles, busqué a Daniela Beltrán, encargada de prensa. Ahí estaba, chulísima en todos sentidos.

-¡Hola, Agustín! Sí, mira, pégate en la solapa esta calcomanía de prensa y pásale. Sólo recuerda que no puedes usar flash durante el concierto.
-Oye, Daniela, pero es que me gustaría pasar a los camerinos.
-¿Quieres entrevistar a los músicos?

Piensa rápido, Agustín, piensa rápido. Miente, si es necesario.

-Sí, Daniela, me gustaría realizar algunas entrevistas.
-Bueno, entonces, deja le hablo a Xóchitl. ¡Xóchitl! Agustín…
-Hola, Xóchitl…
-Mira, Agustín piensa entrevistar a los músicos. Lo voy a llevar personalmente a los camerinos, ¿te parece?

Y ahí vamos, por los oscuros pasillos que llevan a los camerinos del Teatro de la Ciudad, apenas iluminados por el celular de Daniela.

-Mira, pásale, aquí está el camerino de Super Chikan. Pero no sé si James Johnson ya llegó. Creo que sólo están sus músicos.

Tres mujeres y un hombre, sonrientes, sin prisa, sin el mínimo asomo de arrogancia o de enfado porque alguien se atreve a visitarlos. El cuarteto disfruta de los alimentos puestos en platones, junto a los espejos de la pequeña estancia.

Daniela me presenta como fotógrafo de Ruta 61 interesado en realizar una entrevista.

-Hi! How are you? Do you need something?
-No, thanks, we’re fine…
-OK. He is Agustín Aguilar Tagle.
-Hi!
-Hi!
-Hi!
-Hola, ¿qué tal?

Pero le digo a Daniela que ni se preocupe, que no quiero molestar, que la entrevista puede ser otro día, que en este momento me basta con tomar algunas fotos. Las tomo. Me despido. Daniela se despide. El hombre pregunta:

-Your name is…
-Daniela. Call me Dani.
-Daniela. It’s a beautiful name!
-Oh, yeah… Thank you…

Le agradezco a Daniela sus atenciones, le doy un besito y me voy a escuchar al Grupo de Percusiones Tam’Bore, cuyo número ya va a comenzar. Noto que no hay mucho público. ¿Qué pasa? ¡Bueno, es la primera noche, no hay que desesperarse!

Los sonidos creados por Arístides Martínez, Bruno Martínez y Eduardo Garavito nos llevan a un mundo primigenio de ritmos y atmósferas sonoras donde la música es una herramienta de conciliación con la naturaleza y con sus espíritus. Es liturgia, es lenguaje religioso, es recreación del universo. Asistimos a una misa, y es la re-presentación del pasado lo que creo que debemos aplaudir.

Los sonidos de Tam'Bore (tambor amigo) no se apagan aún, los tres sacerdotes no salen todavía de escena. Se une a ellos, Montse Revah, a quien conocemos por su trabajo como baterista de Betsy Pecanins y como percusionista de Jaime López.

Tam'Bore hace mutis, se queda Montse y entra Jaime, cuyo trabajo admiro (sus letras, su música, su actitud, su voz aguardientosa, su dominio de la palabra y del fraseo) pero a quien no logro vincular con mi concepto del blues. ¡Pero es mi concepto, así es que no me hagan mucho caso!

Siempre disfruto a Jaime, incluso cuando no ensaya y se sube como el Borras (a ver qué pasa), valentía que en él es admisible, porque ya nos dio bastante, pero que hace veinte años era la constante del rock mexicano y que fue el huevo de la serpiente que hoy mastica y devora el gusto de mucha gente (aún es posible encontrar personas que creen que Alex Lora tiene algo que ver con la música, y hasta le aplauden o lo miran con simpatía).

Termina Jaime y entran Super Chikan y las Fighting Cocks. ¿Tres mujeres y un hombre? A ver, a ver. Sí. ¡Ah, claro! Es a James Johnson a quien fotografié con su hija Jamiesa, la baterista.

miércoles, diciembre 06, 2006

El blues de Chicago en la Ciudad de México IV

El 23 de noviembre de 2006 cayó en jueves, con cielo despejado y aire frío, es decir, con el clima perfecto para salir de la chamba a las seis de la tarde y caminar por el Paseo de la Reforma, desde la Fuente de Petróleos y hasta el Auditorio Nacional.

A esa hora, al cruzar el puente del Periférico, tengo siempre la fortuna de escuchar una algarabía de pájaros, cientos de pájaros, pájaros felices y oportunos que asaltan la arboleda y vencen con su alboroto encantador la majadería crónica de los automovilistas.

Antes, a mediodía, había recibido las llamadas telefónicas de Lalo Serrano y Raúl de la Rosa, quienes me recordaron que mi nombre aparecería en la lista de invitados del X Festival de Blues. ¡Ah, bueno, así hasta con más ganas voy!

Todo lo que sea gratis es bien recibido, excepto las fiestas de fin de año de la oficina (de cualquier oficina: toda oficina es un infierno). En esas fiestas siempre he padecido no sólo aburrimiento sino el mayor de los pavores, porque se vuelven convención de feas y porque se ve uno obligado a bailar El Venao, el venao, y que no me digan en la esquina el venao, el venao, que eso a mí me mortifica, el venao, el venao. Y luego, cumplido el compromiso y con ganas de huir del país, lo jalan a uno a la pista, para sufrir, entre dos esperpentos de barriga desbordada, con No rompas más mi pobre corazón, estás pegando justo, entiéndelo…

Digo, ¿por qué? ¿Cuándo perdimos el gusto por bailar y cantar La Sandunga?

Tomé la línea 7 del Metro, hacia El Rosario, y me bajé en Tacuba para transbordar a la línea 2, con dirección a Taxqueña. Al llegar a la estación Bellas Artes, salí del Metro y caminé hacia San Juan de Letrán…

¡San Juan de Letrán! Hace casi treinta años que perdió su nombre, pero lo recobra a cada rato. San Juan de Letrán, nombre montado sobre la nostalgia de quienes alguna vez viajamos en tranvía y comimos tortas de nata.

Me detuve en la avenida y esperé que dos agentes de tránsito lograran detener la majadería crónica de los automovilistas. Mientras, al observar la acera de enfrente, pensé que las cosas no han cambiado mucho desde que José Emilio Pacheco describió San Juan de Letrán: huele a tacos de canasta y de carnitas, a tortas compuestas, tepache, jugo de caña, aguas frescas, lámparas de kerosen, perfume barato, líquido para encendedores, dulces garapiñados, papel de periódico y revista, de libritos de versos de Antonio Plaza y novelita pornográfica. Es imposible caminar rápido, porque la acera se encuentra atestada por los que no tienen trabajo o acaban de llegar del campo y toman fotos instantáneas, pregonan billetes de lotería, venden toques eléctricos (…), huevos duros, charales, chupamirtos para la suerte en el amor, barajas españolas, fotos de estrellas cinematográficas, puñales con inscripciones retadoras (…), imágenes del Sagrado Corazón y de la Virgen de Guadalupe.

Por fin, crucé San Juan de Letrán, caminé entre los puestos de chucherías chinas y doblé en República de Cuba, porque tanto Lalo como Raúl me habían advertido que entrara por la puerta de atrás del Teatro de la Ciudad. Bueno, veamos. Cuba 49, Cuba 49… aquí.

Toqué. El portón de metal, a punto de caerse, apenas si se abrió… ¡y, como la Amilamia de Muñeca Reina, apareció Jaime López!

-¿Qué pasó, Agustín?
-Pues nada, que…
-Oye, acompáñame a buscar una vinacha…
-¿Una qué?
-Una vinacha, pues, una vinatería. Es que en los camerinos sólo hay fruta, sánguiches y refrescos.
-Vamos…

La calle de Cuba y sus aledañas no son mis rumbos, y menos de noche. A cada paso, sentía que El Jaibo nos pisaba los talones; en cada esquina, temía tropezarme con Rufino perseguido por el Ochoa. ¡Ay, nanita, pus qué hago aquí, carnal, no mames, güey! ¡Vamos, piensa en algo bonito! No te preocupes, te acompaña Jaime López.